viernes, 30 de julio de 2010

Lluvia cae

Hoy es uno de esos días grises para quedarse acostado en la cama y hundirse en el placer de dormir hasta que el cuerpo diga basta. Acurrucarse en las sábanas y enredar los pies con la frazada. Desesperarse por acomodar la almohada en la posición correcta y pensar con fuerza en lo que queremos soñar.

Dias húmedos, de charcos gigantes y goteras en el techo. Días que las mujeres odian y, más aún, sus cabelleras infladas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Al costado de la ley

Hoy, en pleno Avellaneda y a pocas cuadras de la estación, me encontré con la policía.

Justo a mi, que soy un hombre al costado de la ley, que tiene suficientes anécdotas y pruebas para caer encerrado tras las rejas en un abrir y cerrar de ojos...

El tema es que los zorros son así. Grises y de mirada torzida. Que carajo me vienen a decir a mi? Que por más malandra que sea no tienen ni prueba alguna para preguntarme ni la hora. Claro, mi actitud era sospechosa.

Vestido de zapatos y camisa importada, de sobretodo gris y con auto elegante. Pero falta un detalle. Había frenado en una callecita de Avellaneda (si ese barrio al costado de la capital) y me había dispuesto en plena mañana a fumarme un cigarrillo relajador antes de ver a un cliente.

Pip Pip--- Tenemos un Natalia Natalia sospechoso afuera de un domicilio Pip Pip.

- Señor, documentos y papeles del auto por favor (solo le faltó decir plis)


Y si, así son los de la ley. Aquellos que te preguntan cuanto te rinde el tanque de nafta de tu auto nuevo y abren la boca y los ojos cuando les contas que trabajas en zona norte. Maleducados, que hacen su trabajo, pero maleducados al fin.

- Señor, puede continuar con su cigarrillo. Disculpe las molestias.


Si tan solo supieran... si tan solo supieran... Al costado de la ley, ahí es donde estoy, por más que me escude detrás de lo que no soy.

Y Arrancamos nomas

Siempre soñe con tener un blog de esos que la gente lee diariamente intentando destruir con la rutina del trabajo o el aburrimiento de no tener nada que hacer... o quizás de aprovechar cinco minutos de alpedismo.

En fín, me decidí, paré la pelota y me mandé. Después de incontables intentos fallidos espero que este de en el blanco.

Y arrancamos nomás.