miércoles, 25 de septiembre de 2013

Bajo las mil tormentas, tú muerte será un nacimiento. El nacimiento será tu muerte. Así ha sido contado por las lenguas de los tiempos, cuyas letras se han desparramado por el mundo para desaparecer en una fonética que solo se oye al susurro de un viento de septiembre. 

Pero era octubre y aún faltaban tres primaveras para la tercer luna de septiembre. Podría ser mañana, o en una década, murmuraba un joven de mirada perdida. Pudo haber sucedido ayer, antes de ayer. El último verano, hace ya muchas historias atrás.

Un cazador puede enlazar una coherencia en estas palabras donde no hay minutos que precedan a las horas. Las trampas cuidadosamente colocadas pueden ayudarle a comprender por que el miércoles viene después del viernes, porque cuando amanece se hace de noche y al caer el sol en algún lado alguien cubre su rostro encandilado.