Hoy me desperté a las apuradas y luego de una ducha express y litros de perfume salí corriendo como quien llega tarde al cine.
Decime, explicame, detallame... ¿cómo pude olvidarme de ponerme boxers?
Tremendo.
viernes, 29 de abril de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
The Payasian
Me lastimé la punta de la nariz al afeitarme y ahora parezco un payaso. Que feo es cuando no te gustas en el espejo (y lo peor de todo) por boludo.
Me voy a dejar la barba de Gandalf.
miércoles, 27 de abril de 2011
Joker
Yo me pregunto si a la hora que pasé por este lugar al costado de la Ruta 8 (camino a Hurlingham) habría gente mimándose. Malditos felices de amores prohibidos.
Debe ser que el lugar es diferente (y a solo $75 con WiFi)
martes, 26 de abril de 2011
Crónicas de Ruta
Durante las mañanas mi trabajo consiste en recorrer gran parte del Gran Buenos Aires y sus respectivos cordones sobre La Turbonave. Desde Zona Norte, Zona Oeste y Sur, a veces con visitas express por microcentro, ida y vuelta, de principio a fin. Como un viajero del conurbano, se me ocurrió la idea de abrir un blog dedicado a imágenes recolectadas desde la ruta.
Se viene se viene, very soon.
En José Leon Suarez los pájaros vuelan bajo.
lunes, 25 de abril de 2011
Cuesta Arriba
A simple vista podría describirla como una escalera infinita (que tenía un comienzo) pero que, a pesar de que mis ojos intentarán encontrarle el final, parecía perderse en las mismas nubes del ocaso, dándole paso a una inmensa luna que de a poco asomaba su tímida nariz. Los escalones eran medianos, tallados en la misma roca gris (fría y áspera al tacto), con alguna grieta perdida que daba lugar a helechos y hierbas que habían encontrado un lugar para crecer a pesar de la extrema humedad. Esta escalera tenia además de los peldaños, unos pasamanos labrados en oro y plata, cobre y bronce, de diseños suaves y delicados, algunas flores (rosas y tulipanes entre lotos y margaritas) y de vez en cuando alguna especie de runa o jeroglífico antiguo (no sabría decir de que época data, ni a que dios(es) o deidad(es) harían referencia). Supe dar los primeros pasos hacía el cielo sin problema alguno, dejándome llevar por mis pensamientos de curiosidad, sobre qué preciosura o monstruosidad encontraré al final del camino, sobre que me depararía el destino (si hubiese algo semejante en la sutileza del Señor) a alguien tan (in)puro como mi extraño ser.
Cuesta arriba mi héroe, hacia la nada misma de las alturas inalcanzables.
Allí nos veremos una vez más...
En el castillo de T se viven días de tormenta, esquemas complicados que nos llenan de agua los ojos y nos obligan a sentarnos cinco minutos para poder secarnos las lágrimas y volver a mirar el camino correcto. Mientras todo parece caerse a pedazos sigo pensando en lo lindo que sería conocer una pelirroja, cuenta pendiente. No nos vamos a dejar vencer, si la lluvia continúa, entonces armaremos la revolución.
lunes, 18 de abril de 2011
Más Allá del Shaz Ahar
El pueblo de Uzhur es el último lugar donde un viajero puede encontrar comida y abrigo antes de iniciar una campaña más allá del Shaz Ahar, Las tierras Desoladas. Dicen, que en sus posadas se pueden oír las extrañas historias de aquellos que alguna vez se animaron a ir a donde no hay mapas, donde las estrellas se esconden, donde el sol se oculta.
No es muy difícil encontrar contra la chimenea un grupo de aventureros muy mal vestidos garabateando con un puñal una mesa de madera, hablando de las afiladas garras de una extraña criatura, de su elocuente astucia y su apetito por las vírgenes. Sus estallidos y carcajadas me aburren un poco, suficiente para posar mis oídos sobre la barra.
Un tabernero, viejo y maniatado por tanto trabajo, describe con lujo de detalles a un viajero que pisó este mismo lugar hace ya una veintena de años, trayendo consigo un inmenso colmillo de Aghrä, una de las oscuras bestias voladoras que (se dice) hacen sus nidos en los picos de unas sombrías montañas que (supuestamente) son el límite entre la nada misma y la vida que conocemos.
jueves, 14 de abril de 2011
Nemesio
Aquel Hijo del Pecado nació treces meses mas tarde en una profunda noche de Mayo, al tiempo que las estrellas de Piscis invadían el espacio de Capricornio. Fue bautizado Terundio, como le había puesto Leonore Von Dreegd en honor a su ya fallecido esposo (devorado por los lobos en un viaje de caza al bosque profundo, pobre hombre, solo encontraron los restos dentro de una cueva). Sin embargo desde sus primeros días el nombre de pila quedó guardado solo en la memoria de su madre ya que Leonore insistía en llamarlo Nemesio y así se lo conoció por muchos años más.
Viene de las Heroínas Reales e Imaginadas
martes, 12 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
El Mercader
Mire buen hombre, vengo a ofrecerle aquello que no va a poder rechazar, siempre y cuando acepte regalarme unos minutos de su preciado tiempo. Creame, mi señor, que lo que traigo entre mis manos no es algo que ojos comunes puedan contemplar. No es brillo de diamantes lo que se escurre entre mis dedos (pese a que este pedacito de luz que guardo de muy lejos ha sido traído, no podría afirmar si robado o no), y pido como único favor que se me conceda con el don del silencio en lo que respecta a como llegué hasta aquí, sobre mis mercancías y su oscura procedencia.
No soy mas que un mercader de las tierras áridas, un recolector de anécdotas e historias de leyenda. Vengo a ofrecerle, por un módico precio, un cuento real (hasta donde usted desee creer) que podrá adoptar como propio para dormir sobre flores entre hermanos curiosos.
Una estrella robada, una princesa y un ladrón bailarino decoran las dunas que recorrieron a camello durante décadas, el tiempo que necesitó este relato para llegar hasta mis labios para convertirse en único y real, puesto que, hurgando entre mis reliquias encontré (ni más ni menos que) un final feliz envuelto en seda de Arabia, el cual sirvió como broche para terminar mi trabajo como recitador.
Será toda suya, si lo desea, puesto que a cambio no pido mucho.
No soy mas que un mercader de las tierras áridas, un recolector de anécdotas e historias de leyenda. Vengo a ofrecerle, por un módico precio, un cuento real (hasta donde usted desee creer) que podrá adoptar como propio para dormir sobre flores entre hermanos curiosos.
Una estrella robada, una princesa y un ladrón bailarino decoran las dunas que recorrieron a camello durante décadas, el tiempo que necesitó este relato para llegar hasta mis labios para convertirse en único y real, puesto que, hurgando entre mis reliquias encontré (ni más ni menos que) un final feliz envuelto en seda de Arabia, el cual sirvió como broche para terminar mi trabajo como recitador.
Será toda suya, si lo desea, puesto que a cambio no pido mucho.
Derrapando
En cualquier momento exploto y me mando alguna, andá a saber...
Tengo una fea sensación, como si la Muerte estuviese cerca.
No esta nada bueno.
Tengo una fea sensación, como si la Muerte estuviese cerca.
No esta nada bueno.
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