lunes, 30 de enero de 2012

La Idea De Amar y No Ser Amado

La idea de amar y no ser amado es demasiado catastrófica como para no tener mención de honor en los terrores más comunes del hombre normal. Lo mismo pasa para las mujeres. Sin embargo para aquellos que no entran en este rubro los sujetos se invierten, desde lo que aterra y lo que deleita. Para ellos la idea de no amar y ser amado es sinónimo de grandeza y gloria divina.

Para esta clase de gente no hace falta dar, sino recibir. La gran mayoría de ellos cuentan con hechizos diversos que les otorgan el don necesario como para recibir cuantos aplausos, sonrisas y cartas románticas posibles. Claro, sin devolver ni un solo gesto. Yo conocí una vez a un hombre de esta calaña. Descreía del amor y sin embargo le llovían las mujeres. A todas ellas las llevó a su cama pero nunca más les permitió volver.

Así fue que una noche decidió salir a regar las flores del jardín. A cada margarita le hablaba en tono profundo, a las rosas les cantaba y a los jazmines les relataba poemas de amor. Entonces entre un ciruelo y un limonero encontró para su sorpresa una pequeña hada de armonioso vuelo y sin dudarlo la invitó a pasar.

Le sirvió una taza de té y comenzó a escuchar las mil historias que la hermosa criatura tenía para contar, de lugares lejanos y combates épicos, de desaventura y esperanza. Sus ojos brillaban y cada vez que el hada tomaba una pausa para sostener la tacita entonces él suspiraba sin saberlo. Antes de que salga el sol se fundieron en un apasionado abrazo de amor debajo de las sabanas de la alcoba.

A la mañana siguiente el hombre despertó, a su costado no había más que un espacio vacío. Se sintió solo. Bajo las escaleras y la buscó pero jamás la encontró. Entonces recordó una libreta de teléfonos pero solo había dos nombres, antiguas novias despechadas. Decidió llamarlas igual.

La primera no le respondió. La segunda lo rechazo con insultos y maldiciones. Pobre hombre, ese era el espanto de ser solo, se decía.

Lo que sucedió realmente solo yo lo sé. Esa pequeña hada alguna vez había amado, alguna vez me había amado a mí y no a él. Pero lamentablemente nunca tuve ojos para ella. Herida en el sentimiento no correspondido bajó al mundo de los dolores y allí lo encontró, entonándole estrofas románticas a las flores. Y entonces todo se dio vuelta.

El hombre que no amaba y era amado perdió su corazón ante una divinidad que buscaba ahogar una pena. Ella que amaba y no era amada conocía gracias a él el poder de una gloria divina. A no sufrir mas por amor, se dijo antes de abandonarlo aquella mañana. 

El sufriría su ausencia por el resto de sus días.

viernes, 27 de enero de 2012

Caja De Zapatos (Llena De Zanahorias)

Este pobre hombre (quien supo ser inmensamente millonario en aquel entonces) hubiese intercambiado la totalidad de su fortuna por haber tenido al menos una mínima posibilidad de cambiar los acontecimientos de la historia, de su propia historia.

Corrían los años noventa en una chacra al sur de Buenos Aires, días de opulencia y extravaganza. De autos de colección estacionados sobre la pradera, de glorietas infestadas por gente vestida de frac y manjares sobre las bandejas de los criollos servidores. Alcohol en veintisiete variedades diferentes fluyendo libre por las lenguas de los invitados al casamiento y una prometida con el mejor amigo del futuro esposo, ambos enroscados en un abrazo pasional que era mas de lo que aparenta ser; Un engaño, una traición, un marido de mentira que los observada tras la oscuridad de unas lágrimas de desamor.

El matrimonio se suspendió. Ella, al ser puesta en evidencia, saltó de la colina quitándose la vida. Su amante, sin palabras con las cuales defenderse, intentó explicar un inexplicable. Antes de terminar su relato se arrojó al vacío cerrando así un terrible capítulo en la vida de Rómulo Rogelio.

Rómulo sufrió el tormento de los recuerdos hasta la actualidad. Agotó todo su dinero en encontrar la forma de quitar sus penas. Busco formas concretas, ahogarse en alcohol, las sustancias peligrosas, científicos y curanderos. Pero eran solo una salvación mentirosa, en la paranoia del escape Rómulo solo encontraba mas tormento. Regaló sus propiedades, quemó su ropa y con las manos vacías dejó su pasado atrás esperando que el destino repartiera la baraja una vez más.

Pero convengamos que la historia no está escrita para todos y son pocos aquellos que realmente merecen una segunda oportunidad. Rómulo camina todavía las veredas de la Ciudad. Harapiento, sucio y con la mirada perdida vaga por las calles buscando un amor perdido. Dicen que en una esquina casi lo encuentra, pero era nada más que una caja de zapatos llena de zanahorias. 

Pobre Rómulo Rogelio quien alguna vez fuese poseedor de envidiable fortuna y amor, cuantos cambiarían lo que tuviste por lo que perdiste.

jueves, 26 de enero de 2012

Nada Dicen Por Si Solas

He conocido hombres inmensos en alma y espíritu que han logrado superar los imposibles y que jamás habían leído un libro en sus vidas. De haber leído un poco al menos, hoy estos héroes serían leyenda. Es una lástima entonces que hayan perecido en el olvido, como letras sueltas que no tienen significado alguno y nada dicen por sí solas.

Es por tal motivo que salgo a la intemperie en busca de letras movedizas difíciles de encontrar, para cazarlas y darles un destino justo acorde a la historia que quiero contar, o mejor dicho, dejar como legado. Porque una vez me enseñó un héroe, de esos que caminan a lo largo y a lo ancho del mundo recolectando anécdotas y fábulas, que nosotros somos la memoria de lo que otros fueron.

Como esa eÑe y esas dos Zetas que reposan alegres sobre el escritorio. Como esa O de hilos sueltos que casi acaba con mi vida, o aquella eMe oxidada que espera tranquila por una nueva mano de pintura que la ayude a unir los labios en una fonética dulce y romántica.

Pero por si solas no tienen sentido, solo la unión les dará vida. Yo soy nada más que un humilde cazador de letras, un soldado del habla y, para tales asuntos, debería quizás hacerme de la ayuda de un mago o alguien con artes de hechicería encantada para que se una a mi búsqueda.

martes, 24 de enero de 2012

Me parece que hoy no quiero escribir ningún cuento maravilloso.

lunes, 23 de enero de 2012

Un día triste, de esos grises de invierno (no como estos agoviantes y húmedos días calurosos), Valderroble escuchó con atención la charla entre dos hombres allí en el bar, a tres mesas de distancia de la suya. Uno sufría por la pasión de un amor no correspondido al que llamaba por el nombre imposible, mientras que el otro se quejaba de haber desperdiciado toda su vida con una misma y única aburrida mujer.

jueves, 19 de enero de 2012

Una O de Hilos Sueltos

Le dolía en lo profundo, lo sufría entre retorcijones y quejidos guturales que lo obligaban a arrastrarse por el sucio suelo de la alcoba. Tanteaba a ciegas, concentrado en sus dientes cerrados con la fuerza gigante de un tiburón hambriento, apoyándose a duras penas en los muebles más cercanos. Trastabilló al chocar con una silla aterrizando de espalda contra el pequeño escritorio de madera. Sudado y cansado en su ser, con los brazos envolviendo su vientre entumecido por una palabra que lo atormentaba y que había devorado sin pensar (que ahora lo torturaba desde adentro), siguió forzando sus pies en busca del sostén de sus rodillas.

Las horas se esfumaron en pocos minutos y rápidamente se hizo de noche. Luego de la dura batalla entre el cazador y sus penas, cayó semi inconsciente de rodillas justo en frente del Cronógrafo. En un último esfuerzo por sostenerse a la vida llevó sus agarrotadas manos a la boca y comenzó a hurgar con los dedos violetas más allá de los dientes. Era una imagen diabólica, vestido de desesperación tal cual la hambruna relata la escasez de los pueblos; De piernas cruzadas sin sentido, hecho una bola de pelos intentando alcanzar algo dentro suyo, con sus codos superando la línea de los labios. No parecía humano y sin embargo no era mas que un hombre atragantado en una lucha propia, en el esbozo de una palabra que no salía de su garganta y lo amenazaba con darle muerte.

Antes de perder completamente la noción y realizando una contorsión de brazos, manos, piernas y torso más allá de lo posible, el cazador pudo escupir finalmente una letra eMe y una especie de O minúscula cursiva que claramente se había desanudado. De forma traicionera esta pequeña O cursiva había encontrado la forma de engalletarse en una eMe oxidada por el tiempo, quien sabe cuantos años llevaba pudriéndose en ese estómago, pobre consonante y ¡pobre cazador!, que en su sufrir casi que había dado su vida en nombre del estudio del lenguaje escrito. Y tan solo por una O de hilos sueltos, que extraño.

Al borde de la mesada aún reposaban tranquilas la Ñ y las dos Zetas que había estado estudiando más temprano. Algo sucedía en el mundo, tantas letras sin dueño ya era un tema serio, muy muy serio por cierto.

martes, 17 de enero de 2012

El Concepto Del Soñador

En un arrugado papel está dibujado, a base de garabatos poco legibles, el concepto del soñador. Es un instructivo casi de manual, partiendo de una base que a muchos podría fácilmente aterrorizar (no a mí), la concepción del egoísmo en alta pureza.

Una única línea de trazo fino y suave que no tiene comienzo ni fin, simplemente un círculo, con su humilde cuota de magia y santo misterio. Allí, no en su interior, tampoco en el exterior, estamos nosotros, únicamente nosotros. Solos en este mundo, para algunos cruel, para otros lo contrario.

Es imposible dirán, no recurrir a los seres queridos; Ellos automáticamente conquistan nuestros pensamientos. Sin embargo, abiertos a la idea de soledad, podemos comprender el arte de compartir. Olvidarse de todo y todos, de lo material y lo intangible, ser nosotros y nada más.

Al costado de este compendio poco ortodoxo, un rayón casi rompe la hoja y nos quita el sueño. Es ella, vestida de negro, que nos avisa con un guiño de ojo que el reloj corre en nuestra contra. Y sin nadie mas que nosotros mismos, podemos entenderlo. La única verdad irrefutable en este mundo es la muerte. Jamás vamos a escapar de ella. Nos abraza, tarde o temprano, en nuestra belleza o vejez, en días de sol o noches de lluvia.

Y de repente la verdad sale a la luz, contemplada en un pentagrama con la música de lo imposible hecha posible. Allí donde no queda mas que esperar, admitir la muerte significa encontrar una vida de ventaja. El papel se arruga con la fuerza de todos los hombres y mujeres que intentaron destruir la evidencia, de correr con los suyos y descansar en la paz de los queridos. Error, no olvidemos el egoísmo.

Caer en tal fatalidad nos lleva al mar de los insatisfechos, de los cómodos y los mantenidos; Por los sueños no perseguidos. Tres símbolos al pié de una pirámide de cuatro balcones al mundo entero. De un pequeño espejo ilustrado en el cual solo podemos ver con la imaginación, logramos observar como los límites se pierden para dar vuelta la hoja y advertir que, no es papel ni lienzo, sino la vida misma abriéndose ante nosotros. 

En la la soledad del egoísmo crece la idea de enseñar el secreto. Aquello que era nuestro contagia a uno, a dos, a tres. En un abrir y cerrar de ojos, un grupo habla sobre aprovechar la vida, admitiendo la muerte, el único límite que nos abre puertas en su mas absoluta contradicción. Como un espejo reflejando otro espejo, en la infinidad de la memoria, aquella que nos recordará por siempre. Venciendo la muerte y viviendo para siempre en la memoria de un garabato, en el concepto del soñador.

El arrugado papel, dicen, vuela libre sobre las baldosas de una concurrida avenida céntrica. Lamentablemente, no todos se toman la libertad de prestarle atención, y como quien no quiere la cosa, continúan con sus rutinas día a día.

martes, 10 de enero de 2012

Expandae It Encuantum

En la cuarta luna de Agosto, Teofacio Cruzado profetizó la caída el imperio otomano no sin antes decir un nombre y cuyo archivo se ha perdido en el tiempo, muy probablemente para siempre. Así dicen las malas lenguas, y con él (pese a ser nada mas que un hecho jamás comprobado), comienza el registro de todos aquellos hombres y mujeres que alguna vez tuvieron pensamientos o sueños premonitorios.

Leyendo los miles de libros que engloban los perfiles de esta gente con un pie en otro mundo, que pueden ver cosas que aún no han pasado, que saben lo que todavía no fue, puede observarse un detalle que para cualquiera pasaría inadvertido, excepto para mi, Gil Nebraja de Túmulo, orador de la Gran Casa de los Marsella y bienaventurado erudito de Ciencias Abarcativas No Convencionales

Hay un patrón en los nombres, en los apellidos, en la tercer y quíntuple letra del propio femenino y en el octante para el masculino. De ser occidentales el fenómeno se da en la primer pila, de ser oriental lo vemos en la última y en caso de ser nómada o mezcla es posible que esté en el medio escondido tras un giro de la dialéctica dependiendo de la lengua hablada o a pronunciar.

En todos ellos hay un algo que se repite, por igual y diferente tal cual la diferencia, pero que los distingue de hombres que pueden decir lo que sucederá y aquellos que no. Por eso estoy tan seguro, que Teofacio Cruzado estaba en lo cierto, y que yo, Gil Nebraja he descubierto la forma de identificar a los premonitorios.

Una vez que los encuentre no habrá nada ni nadie que me detenga, el futuro estará en mis manos.
Un banner con mucho glamour.

lunes, 9 de enero de 2012

El Cantar Para El Carnero

Se ajustose el poncho y la vaina mandril de cortamantejará para darle caza al faizan atrevío que se le quisose escapar ayer por la tardecita, vió. Es macho aquel, puro machazo con su faca labrada en cuero y hueso al estilo de los paisanos viejos del Queñuibí que faenaban con los ojos noma´. Pero no se va a dejar pisotear por ninguno ni ningunear ni que mierda, el es gaucho y pistolero pese a ser criollazo che y no indiecito amarronao. Ojazos grises como la luna y mirada parda de guapo, así lo viose salir a los cimbronazos con el petiso ese que de petiso nada tiene, a los trancos largos por la pampa traviesa emperrado noma´ en busca de San La Muerte que para él tiene un lugarcito especial en algún zagúan escondido del monte.

miércoles, 4 de enero de 2012

martes, 3 de enero de 2012

Los Seis Tonos

En seis tonos afinó su arma y (una vez conforme) se dispuso a tocar. Sus dedos comenzaron a moverse al son de las sombras y una nube crepuscular de armonía invadió la atmósfera del excéntrico palacete.
 
Era un encanto de poema, una delicia de cuerdas estallando una contra otra enredadas entre acordes y punteos sin puntillas ni detalles que punzaban en nuestras emociones mas profundas. Transportaba, lejos muy lejos más allá de un mundo conocido, a uno desconocido pero no tanto, donde no había necesidad de pensar ni expresarse, solo dejarse llevar por la melodía en el aire. En la música de ensueño había vida, nueva vida y también muerte, nacimientos y caídas en depresiones sin fondo y noches eternas, tardes grises de lluvia y praderas atestadas de flores donde un caballero le sonreía a una princesa. Seis tonos seis y un arma afinada, que nos apuntaba con extrema finura y delicadeza robando lágrimas y carcajadas por igual a los cuales nadie podía oponer resistencia alguna. Desnudaba, como por arte de magia, los sentimientos más oscuros de romance y traición; No había nada, absolutamente nada que uno pudiesen hacer o decir al respecto.

En el medio del salón, un hombre de negro (absorbíendo la luz), sentado en una butaca. Piernas abiertas de par en par como penetrando las sensuales curvas de un gran arpa, con cuerdas de diferentes colores y madera opaca del color de la noche escarlata. Caían chispas de sus manos al tocar cada nota, los pentagramas en soledad flotaban en el aire y el alma gemía con placer en una gran clave de sol invertida.

A su alrededor, doce cuerpos yacían sin vida, exprimidos hasta el hartazgo. 

Con una arcada del arco mayor del instrumento y un golpe al suelo, la música se detuvo al instante. Satisfecho y gordo en su ser, el hombre de negro se retiró en la inocencia de su maldad perpetua e inmortal. Así caminan el mundo, trovadores del más allá, por estos lados y otros más, sin un porqué ni justificación necesaria.
En este lugar no existen las reglas, ni para mi ni para nadie.

lunes, 2 de enero de 2012

Una Eñe y Dos Zetas

El cazador de letras llevaba atadas en su espalda una gran eñe y dos zetas, una mayúscula y otra minúscula (que tranquilamente cabía en el bolsillo derecho de su pantalón). Haciendo alarde de su captura, llegó al pueblo con la frente en alto recibiendo de forma cálida la bienvenida de los compañeros que lo felicitaban al pasar. No era recurrente (ni normal) hacerse con una eñe y dos zetas, era común atrapar muchas vocales, sobre todo las a`s y las u`s, pero no eñes y zetas. Ya no abundaban en el mundo.

Tardó más de lo usual en llegar a su morada. El rumor de su logro había corrido veloz en el pueblo y se encontró rápidamente rodeado de personas que curiosos se acercaban a ver las letras, muchos de ellos jamás habían siquiera pronunciado una eñe en sus vidas. Costó, pero a fuerza de empujones finalmente llegó a su casa. Apoyó las consonantes en la mesa de trabajo y se dispuso a estudiar.

Tinta y pluma en mano, cuaderno de páginas amarillas al costado. Colocó la eñe de frente y, bajo la atenta mirada del cazador, comenzó a dibujarla. Que extraño, pensaba, ese firulete arriba de la ene, no se parece a nada como cuentan las historias. Doble discurso, parece, con tres curvas y una finísima terminación en punta. De longitud apenas para cumplir con la mitad de la unión entre la ene y la ie. El cazador pasaba las anotaciones al papel de forma prolija y disciplinada. Y estas zetas, decía, claramente no pertenecen al mismo alfabeto. Esta primera desentona con la pequeña, no son padre he hijo y mucho menos el final del abecedario.

Soy un gran cazador de letras, susurró, pero ¿que hago con una eñe y dos zetas?