martes, 3 de enero de 2012

Los Seis Tonos

En seis tonos afinó su arma y (una vez conforme) se dispuso a tocar. Sus dedos comenzaron a moverse al son de las sombras y una nube crepuscular de armonía invadió la atmósfera del excéntrico palacete.
 
Era un encanto de poema, una delicia de cuerdas estallando una contra otra enredadas entre acordes y punteos sin puntillas ni detalles que punzaban en nuestras emociones mas profundas. Transportaba, lejos muy lejos más allá de un mundo conocido, a uno desconocido pero no tanto, donde no había necesidad de pensar ni expresarse, solo dejarse llevar por la melodía en el aire. En la música de ensueño había vida, nueva vida y también muerte, nacimientos y caídas en depresiones sin fondo y noches eternas, tardes grises de lluvia y praderas atestadas de flores donde un caballero le sonreía a una princesa. Seis tonos seis y un arma afinada, que nos apuntaba con extrema finura y delicadeza robando lágrimas y carcajadas por igual a los cuales nadie podía oponer resistencia alguna. Desnudaba, como por arte de magia, los sentimientos más oscuros de romance y traición; No había nada, absolutamente nada que uno pudiesen hacer o decir al respecto.

En el medio del salón, un hombre de negro (absorbíendo la luz), sentado en una butaca. Piernas abiertas de par en par como penetrando las sensuales curvas de un gran arpa, con cuerdas de diferentes colores y madera opaca del color de la noche escarlata. Caían chispas de sus manos al tocar cada nota, los pentagramas en soledad flotaban en el aire y el alma gemía con placer en una gran clave de sol invertida.

A su alrededor, doce cuerpos yacían sin vida, exprimidos hasta el hartazgo. 

Con una arcada del arco mayor del instrumento y un golpe al suelo, la música se detuvo al instante. Satisfecho y gordo en su ser, el hombre de negro se retiró en la inocencia de su maldad perpetua e inmortal. Así caminan el mundo, trovadores del más allá, por estos lados y otros más, sin un porqué ni justificación necesaria.

2 comentarios:

Tom dijo...

Hasta los muertos bailan, y ellos contentos.

Belén dijo...

La venganza de los muertos pobres.