lunes, 30 de mayo de 2011

Piscis

Hoy fui feliz.

Cumplí un sueño.

Y nosotros los soñadores vivimos de eso.

sábado, 28 de mayo de 2011

The Hollywood Vampire

Toda reacción tiene una contra-reacción opuesta en el mundo.

- El Anti Héroe -

jueves, 26 de mayo de 2011

Bajo el Arcoíris de California

Sus manos llevaban garras de azul eléctrico, decoradas por anillos con inmensas piedras de color negro. Pulseras de plata abrazaban sus muñecas, dándoles una música especial cada vez que movía los brazos. Ojos oscuros que no decían nada pero que sabían esconder un brillo que contagiaba peligro coronaban la sonrisa blanca que solo se descubría después de la tercera copa de vodka color carmesí, perfumado de rojas frutas del bosque.

Su cuello, levemente expuesto por un fino pañuelo violeta, esperaba tranquilo una mordida fugaz en la noche. Como quien camina bajo la penumbra de Sunset Strip, nuestra criatura daba pasos firmes con sus pesadas botas y ajustados pantalones grises ya gastados por el tiempo mientras la brisa de California movía su tapado de terciopelo como un estandarte en la batalla. 

The Hollywood Vampire Goes Hunting.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Picaflores

De mi balcón (en algún lugar de California) puedo ver dos colibríes jugando entre las ramas de un arbol.

In The Dead Of Night

Incluso las luces de esta ciudad no parecen ser suficientes para descubrir al vampiro que se esconde entre sombras que nadie parece ver, una criatura que una vez fue enterrada en lo profundo de una memoria y supo resurgir del forzado olvido, amenazando con quedarse para siempre como un tumor en la sangre de nuestro héroe.

El mal ha vuelto de las profundidades.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Como Quien Jamás Se Dejaría Vencer

Aquel hombre, cansado y desgarrado por el paso del tiempo, ya admitía para sus adentros que no podía recordar de donde provenía o hacia donde iba. En realidad, y para ser mas justos con esta leyenda, deberíamos decir que este caminante sufría la mochila invisible de la eternidad, aquella que desgarraba su memoria y lo había apartado del camino, obligándolo a olvidar el porqué de su misión en este mundo.

Nuestro nómada, recolector de historias a lo largo y a lo ancho de los seis puntos cardinales, desde las penumbras del infinito eterno, navegante y pirata de los traicioneros nueve océanos, conquistador de picos montañosos, ya sea por sus cumbres o profundos túneles, domador de tormentas y de un impasible temple, había finalmente decido a sentar cabeza de una vez.

Soltó la pesada mochila, dejándola caer en el suelo estéril que había destruido sus ya engangrenados pies, y se desplomó sobre un pequeño arrollo de cristalina agua (que revolucionaria y libre aún desafiaba las sequías de estos días oscuros). Era tarde ya para pensar, era tarde para levantarse una última vez más.

Cuantas veces nuestro héroe, de espalda torcida y brazos frágiles, había vuelto a apoyar (como quien jamás se dejaría vencer) una áspera rodilla en el suelo para tomar el envión exacto que le de fuerza a su fino cuerpo a salir disparado una y otra vez al camino.

En los años que ya se perdieron, en las cuentas inexactas de las edades, sumando vidas suficientes para llenar inmensas bibliotecas, nuestro viajero imparable ya se había caído y vuelto a erguir tantas veces como para que cada estrella del cielo se sintiera orgullosa de él.

Cada pueblo a su paso, cada fábula trascripta por su boca y esparcida por el viento, todas sus proezas, fracasos y humildes errores, todos habían contribuido para que el mundo fuese lo que era hoy en día. Y en gran parte, gracias a él.

Antes de cerrar los ojos, nuestro nómade herido en el alma decidió que ya era hora de tomarse las cosas mas tranquilas consigo mismo. No importaba reino o trono, rey o reina. Dejó de lado las carreteras, las guías y las constelaciones, el viaje y la aventura, los tesoros y los peligros, no había nada más por conocer, pensó para sus adentros en silencio.

Se dijo entonces, no sin antes sonreír, hubiese podido hacerlo sin ti, querida, con o sin rutas hacía ningún destino, tarde o temprano, te hubiese encontrado (si tan solo pudiese recordar quien eras...).

lunes, 9 de mayo de 2011

Del Eterno Centelleo

Todas las noches, sin importar el frío o el calor, tormenta o sequía, el hombre de las estrellas se sentaba en lo alto de la cordillera y se resguardaba en ese refugio sin techo construido a base de piedras que la montaña en persona le había regalado hace miles de vidas atrás.

Su tarea era básica para los impacientes pero de extrema importancia para los pacientes. Puesto que este hombre, de mirada concentrada e incontables micro arrugas a los costados de los ojos, era un maestro en las ciencias de los cielos, las estaciones y la predicción de acontecimientos futuros en el mundo mortal.

Cada nacimiento, fruto de la concepción humana, no era ni más ni menos (según susurros de nuestro astrólogo) que un regalo de los astros para conservar un infinito (en un mundo perecedero). Caídos como semillas desde lo alto, el científico tenía la habilidad de saber con anticipación cuando un vientre había sido elegido por las alturas y (como cuenta la costumbre antes de que la mujer de a luz) era su obligación transmitir el nombre que los hados habían elegido para escribir el paso del tiempo.

Además de nuevos nacidos, nuestro experto podía adelantar la llegada del fin de los días en todas sus conceptos, desde la muerte en vida hasta la culminación de la historia como tal. Cabe destacar que su conocimiento contaba con límites, aquellos que le eran impuestos por las estrellas quienes decidían noche a noche que asuntos o misterios le serían revelados.

Así fue como nuestro sabio, sumido en el estudio del eterno centelleo, pudo distinguir un nuevo lucero que supo llenarle la mirada de lágrimas.

jueves, 5 de mayo de 2011

De Nemesio y el placer hacia La Muerte

La oscuridad lo disfrazaba durante la noche, escondiéndolo de la mirada furtiva de la guardia del palacio. No era difícil para el desaparecer entre las sombras, fundiéndose en la nada misma, convirtiéndose en una ráfaga de viento que apenas llegaba a incomodar cortinas de ventanas a medio abrir.

Nemesio ya había perdido para entonces un ojo y media oreja, pero nada lo detendría en la búsqueda de la verdad, ni la sangre ni mucho menos la muerte. Enceguecido por el hambre de lo desconocido y la sed de venganza no dudó un instante en ahogar al cuarto hijo de su Majestad con un almohadón de la misma cama real cuando este no había cumplido aún los seis meses de edad, trabajo que coronó con su miembro en manos, derramando una a una cada gota de placer sobre la difunta criatura que para entonces ya no respiraba. 

Cruel es una palabra que difícilmente podría describirlo, sin embargo Nemesio estaba mucho más allá del bien y del mal.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Clasificados (Con Fama y Gloria)

El autor de este espacio solicita una masajista con manos de seda y labios de miel.

lunes, 2 de mayo de 2011

El Tallador

Durante cuatro eternidades del mundo aquel esbelto hombre esculpió una inmensidad de joyas, cada una con su nombre propio y brillo especial. Tanto fueron los días que le dedicó a su más grande obra que incluso olvidó sus hijos, sus nombres y sus cumpleaños. Cegado por la ambición de su propio ser, el tiempo transcurrió para de forma efímera haciendo poca mella en su piel, no obstante sus manos sufrieron el peso de los martillos y los cinceles, los golpes y los detalles, llenándolas de grietas y asperezas profundas. Cuando levantó el último diamante en lo alto, entre dedos que lloraban hilos de sangre, supo que su creación estaba finalmente terminada. Juntó entonces cada una de ellas con sumo cuidado y las guardó en un precioso cofre de madera.

Agotado y con la espalda encorvada, levantó la mirada en busca de su progenie. Sin embargo aquellos que eran sus herederos ya no estaban junto a el, olvidados por el tiempo en las tumbas que cada uno supo encontrar en algún lado del mundo. Se dio cuenta que se encontraba absolutamente solo, sin nadie que pudiese contemplar el fruto de su esfuerzo, sin nadie con quien compartir su alegría. No pudiendo contener la tristeza, lloró sobre el cofre abierto a cada uno de hijos, derramando frágiles lágrimas de dolor sobre las gemas que ya habían consumido toda su fuerza.

Viendo que la pena lo devoraba y con la soledad como única amiga, decidió regalarle su obra maestra a quien fuese único testigo de su vida, al mismísimo Cielo. Así fue entonces como los astros fueron exhibidos en lo alto de la Noche, cada una recordando a los hijos del Tallador de Estrellas, aquellos que él supo olvidar pero que la penumbra sabría recordar para siempre en su honor y buen nombre, altas en el inmaculada negrura infinita.

Justo Justo

Justo cuando me estoy por ir a New York se les ocurre matar a Osama Bin Laden?

Media pila.