jueves, 5 de mayo de 2011

De Nemesio y el placer hacia La Muerte

La oscuridad lo disfrazaba durante la noche, escondiéndolo de la mirada furtiva de la guardia del palacio. No era difícil para el desaparecer entre las sombras, fundiéndose en la nada misma, convirtiéndose en una ráfaga de viento que apenas llegaba a incomodar cortinas de ventanas a medio abrir.

Nemesio ya había perdido para entonces un ojo y media oreja, pero nada lo detendría en la búsqueda de la verdad, ni la sangre ni mucho menos la muerte. Enceguecido por el hambre de lo desconocido y la sed de venganza no dudó un instante en ahogar al cuarto hijo de su Majestad con un almohadón de la misma cama real cuando este no había cumplido aún los seis meses de edad, trabajo que coronó con su miembro en manos, derramando una a una cada gota de placer sobre la difunta criatura que para entonces ya no respiraba. 

Cruel es una palabra que difícilmente podría describirlo, sin embargo Nemesio estaba mucho más allá del bien y del mal.

1 comentario:

Sofía dijo...

Muy bueno! que hermoso que escribís. Yo conocí un Nemesio. Era una viejo barbudo a quien la primera vez que lo ví le pregunte si era papa noel. Más tarde, con el pasar de los anios me enteré que era una especie de científico amigo de mi tío (también otra especie de científico) pero que había caído él en la bebida y su vida en picada. Pobre Nemesio.