miércoles, 30 de noviembre de 2011

Buen Viaje Tom Tom

Me voy a un Spa en Punta del Este, vuelvo el lunes. Los mantendré en contacto de lo que vaya a suceder. Un soplón que conozco de viejas leyendas me aseguró haber conseguido información sobre el paradero de una fuente que otorga inmortalidad y la cueva de una gran serpiente gigante (que vive escondida a los ojos de hombres comunes). Pretendo cazarla, traer su cabeza y exhibirla acá, con fama y gloria. Ah, y claro, encontrar la fuente de la belleza y juventud eterna.

Sombrero en mano, cuchillo en el cinto y bronceador preparados.

Nos estamos viendo.

martes, 29 de noviembre de 2011

Esta lindo el día, porque no aprovechan para...

La Paradoja

Hombres y mujeres de todos lados del planeta se acercaron para estar presentes aquel día que revolucionaría el tiempo y espacio en una paradoja que nadie podía explicar pero que emocionaba hasta el llanto. No había una coherencia para el suceso pero ellos se sentían convencidos, algunos pocos sin embargo, eran escépticos y miraban desde el lejano hogar con indiferencia pero con una notoria curiosidad. ¿Que le pasa al mundo? Me preguntaría yo mismo, gente peregrinando por un hecho que no tiene nombre o descripción, otros que no creen pero que miran. No hay duda que debemos decir que están todos fuera de sus cabales, o que algo está sucediendo y estamos perdiendo la linea. Compostura por favor, mantengan el camino, no se dejen llevar por eso que hay en el aire y los contagia. Yo no compro, no me gusta el pescado podrido.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Al Otro Lado

En un lugar que no conocemos existe un camino el cual cada uno a su forma y manera recorre a su propio modo. Para todos es diferente, algunos no necesitan piernas para dar pasos gigantes o usan escaleras de inmensas y retorcidas curvas con precipicios que asustan, otros en cambio despliegan alas para volar. Pese a no saber donde queda o como se llega tenemos la habilidad de transitarlo. Hay una pared que pueden imaginar de la forma que deseen, ya sea descomunal con refuerzos de metal o edificada con ladrillos de arena (sea como fuere que la vean), que se levanta allí para dividir ambos mundos. Uno es tangible, el otro también, pero desde un sentido alejado de lo que podemos ver, tocar, sentir o mejor dicho, entender. Detrás del muro espera una respuesta distinta para cada uno.

Es extraño a veces comprender como funcionan estos hechizos. Una magia natural para todos pero que desconocemos más allá de la ciencia, que nos habita de la misma forma en que nos alimenta, en un sitio tan dentro nuestro que suele aferrarse con uñas y dientes en lo profundo del alma soltando raíces tan fuertes que pueden abrirse paso en ese muro inquebrantable y llenarnos las venas con la esencia de aquel camino misterioso. Es una llave que no tiene forma de llave, una combinación que no necesita adivinanzas o juegos de palabras, un truco que se asemeja más a un poder que a un deseo.

Se diferencian entonces aquellos locos y genios que se nutren de una energía que no pueden explicar de donde nace o proviene. Hambrientos y con sed de maravillas ajenas a este mundo (que contemplamos con ojos de razón), no dejan de ser más que parásitos en el buen significado de la expresión, llenándose la panza con un conocimiento desconocido. Nos empuja a dar un paso mas en la sabiduría oculta, porque tal es el dogma de aquello que parece utópico y que describe la siguiente línea; todo es posible, incluso lo imposible.

Somos el resultado de lo que absorbemos, de nuestras experiencias en la fantasía, de los pasos dados a lo largo de nuestro camino en un lugar que no percibimos. Algunos descreen y prefieren poner los pies sobre la tierra. Que ignorantes, les digo yo. Otros sin embargo lo abrazan sin siquiera saberlo. Porque para los que hachamos raíces más allá, nada será imposible.

sábado, 26 de noviembre de 2011

(Se solicita) 1/4 de helado de vainilla y dulce de leche granizado.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Raupert

Si tienen la oportunidad de visitar La Sauterelle en París deben saber simplemente una cosa, allí he tenido mi primer y único hijo como mujer. De todas las vidas que me han tocado ya sea por destino o por azar (o por un pacto que no recuerdo haber hecho jamás), solamente en una sola he nacido bajo el hechizo de Eva. Fue toda una experiencia, por la época, por los tiempos que corrían, porque a pesar de haber vivido suficiente nada me preparó para nacer con corazón y curvas.

Es terrible a veces, tener que cargar con el peso de una dama. Esquivar incontables ojos delatores que asesinan con la mirada, contener una sonrisa para no despertar malos pensamientos, guardar la pureza para el elegido, para un amor que jamás llega. Déjenme decirles, que los hombres son todos iguales. Y ellas también, pero lo que diferencia al macho de la hembra es simplemente que ellas luchan contra el estigma de ser deseadas, ellos en cambio sufren la necesidad de desear.

Corrían los años veinte. Una noche de velas y música entre humo espeso lo vi entrar desde el fondo del lugar, con su galera alta y un bigote finísimo que le afilaba la sonrisa de alta alcurnia. Su rosa en el ojal prendía fuego su entallado traje color sombra ceniza, con unos hilos que centelleaban de forma vertical desde el cuello del chaleco hasta los zapatos de charol. Dinero fácil, pensé.

Recostada contra una pared bajo una pintura de no recuerdo quien, hice valer mis curvas. Corrí suavemente la caída de mi vestido dejando ver una pierna larga de bailarina, interminable desde la cadera pálida hasta el comienzo de una media de hilos cruzados transparentes. El corsé lograba que mi cintura desapareciera con poca luz. Mis pechos casi al aire pidiendo salir, aplastados por un escote de piedras brillantes que los transformaba en una puerta al pecado. Labios rojo fuego, ojos turquesas, cabello negro corto. Le clavé la mirada y lo recuerdo bien, se me acercó.

Cuesta contar la historia, pese a ser hombre aún me quedan las cicatrices de vidas pasadas. Aquella primer noche nada sucedió entre nosotros dos. Se presentó educadamente e hizo incapié en mi sonrisa espontánea. Intenté llevarlo al paraíso de mis encantos pero se resistió, sin explicación alguna. Volvió varias noches más, jamás puso sus ojos en otra más que en mí. A veces me traía flores, otras ocasiones el perfume de los jazmines se transformaban en dulces bombones. Hasta que un día me invitó a su casa.

Salimos de La Sauterelle por la puerta de atrás que daba al mágico callejón de piedras húmedas. Allí, bajo una suave lluvia por primera vez me besó. No llegamos a su casa, bajo un puente a orillas del Sena nos fundimos en uno solo. Y he aquí que deseo llorar. Han abierto una herida que tenía olvidada.

Mientras sostenía mi cabello contra una pared fui la mujer mas feliz. Al menos por un instante. Trenzados en la pasión no notamos un grupo de hombres acercarse a nosotros. Nos tomaron por sorpresa y con la crueldad de manos curtidas lo separaron de un empujón. Recuerdo las carcajadas, las pieles asperas, el olor a alcohol profundo y a miedo. No quiero contar mas, apenas sobreviví aquella noche, la mas feliz como triste de mi vida.

Sin dinero y apenas con un hilo de vida me dieron asilo y refugio en La Sauterelle. Me curaron y me alejaron lo necesario para que me recupere. De todas formas, poco tiempo pasó hasta que una vez más me exigieran trabajar para pagar mis deudas. Hasta el octavo mes tuve mostrarme en el escenario, los hombres pagaban más por las lunas de mi vientre. Una noche antes de la llegada del noveno, sola y en medio de la noche me até contra una columna de madera del sótano. Bebí una botella completa de Contreau y sola tuve a Raupert. Le puse el nombre de su padre Raupert de Mognac aunque no sabría decir si era su hijo o el de todos sus asesinos. 

Me encontraron en lo profundo de la escalinata por los llantos del pequeño. Ella me vino a buscar finalmente dos días después. No tuve tiempo de despedir a mi pequeño. Como dije, era momento de abandonar aquel cuerpo frágil.

Por mucho que lo intenté, nunca volví a dar con Raupert (pero esa es la historia de otra vida).
Estoy con la cabeza en blanco, perdón.
Basta, hagamos una orgía y que se acabe el mundo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ah queridos lectores y enemigos, les traje Garotos del viaje. Tiren ideas así se me ocurren cuentos maravillosos, un bombón por una ayuda, negocio redondo.
Otra vez me quedé sin tinta y no hay cuento. Que mal que me pone la hoja en blanco.
Otra vez en Baires City, que calor...

martes, 22 de noviembre de 2011

Have you ever heard about Global Agreements? This is the new shit.

Fuck them, i own them all.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Rumbo al aeropuerto, todavía me queda lugar en la valija, haganse pequeños y sumense. Buena semana!

viernes, 18 de noviembre de 2011

Nuestra Casa Es El Mundo Entero

El viaje a través de los mares fue maligno, eso lo recuerdo bien aunque con mucho pesar. No le guardo respeto a las aguas abiertas desde entonces, muchos de los nuestros cayeron por el hacinamiento y la enfermedad. He visto al demonio disfrazado de plaga e infección llevándose a todo aquel que podía con él. Yo no le tengo miedo a la muerte, ella y yo tenemos un pacto.

Pasamos por momentos difíciles. Fue la necesidad la que nos impulsó a abandonar las tierras que en otras épocas habían sido tan verdes, tan ricas. Ya no era así, no más. Los cielos se habían oscurecido y la siembra crecía cuando quería, en mal estado. Nuestro ganado moría por la peste, nuestro pueblo pasaba hambre. Así fue que juntamos una vez más nuestras pocas pertenencias, el oro y las joyas, nuestras historias y leyendas. Con el tesoro de la cultura en nuestras manos dimos un paso más allá. Somos valientes, no nos dejamos doblar las rodillas por nadie, mucho menos por el destino. A donde sea que haya que ir nosotros estamos dispuestos, nuestra casa es el mudo entero.

Llegamos al puerto una madrugada de Octubre. Hacía calor -lo recuerdo-, el aire era húmedo y pesado. Se hacía difícil caminar y no agitarse. De los trescientos que subimos a la embarcación solo una centena habremos llegado en condiciones; los que quedaron en el camino fueron lanzados al mar del olvido. En aquella época juré que recordaría todos los nombres que la edad me permitiese. Hoy en otra vida diferente, en una realidad opuesta, ya no recuerdo ninguno. Tan solo el mío.

Renzo me decían, el malevo romaní; para los extraños era el Gitano. El destino me impuso un castigo, el de morir joven. Pero era tan malevo que volvería a nacer, ya en mi séptima vida. Corrían seis veces que veía la luz y creía saber sobre los secretos mortales del ciclo del tiempo. Inmortal me hacia llamar y aquel que se plantara recibía cuchillazo. Puñal en el cinto, ante la primera de cambio el ritual era el mismo, volaban los naipes por el aire y las camisas se abrían de un tirón. Los pechos envueltos en sudor, mostrando al hombre y su furia detrás. Venga, que el primero que apunta golpea dos veces. Pese a ser un asesino, en la buena ley de los míos y con el debido respeto, me tocó perder una única vez. Tajazo al cuello, seco y veloz. Aquel día mi alma abandonó el cuerpo calé, pero tendría revancha en una nueva vida. 

Dejé a un hijo bastardo en manos de la madre, prima hermana de mi misma sangre. Sin herencia más que mis dos dientes de oro, mis collares (una preciosa cadenilla dorada engarzando un rubí furioso y otra un zafiro de Zares del Danubio) y obviamente, la faca que empuñe a la hora de mi muerte. Con mi nombre labrado en la platería más fina espero que mi pequeño la haya blandido con el honor de los suyos.

No quiero saber que fue de ellos. En aquella vida enterré un recuerdo. Pese a haber nacido y perecido varias veces, uno nunca termina de prepararse para la próxima vez.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Aquel Hombre

Había algo extraño en aquel hombre que me generaba desconfianza. No sabría decir que es lo que me tiene a mal traer, debe ser que su misterio me incomoda. Recostado allí de medio cuerpo en un sillón, con esa tosca mirada perdida en el vacío de la pared. No me gustan sus cejas tupidas, tan pobladas de cabellos que le envuelven los techos de los ojos. Y esos ojos, sin fondo, a medio cerrar. Uno apenas deja ver el blanco del iris y sabemos (lo sabemos bien), que es la puerta del alma. ¿Cómo puedo confiar yo en un hombre que cierra sus emociones? Pero no es solo eso. Parece no tener voz ni vida. Sigue allí recostado de forma torcida, con su rostro deformado por una mano que lo sosiente. Un largo brazo que forma una columna desde el codo hasta la palma. Su piel se retuerce en todo el peso de la cara, deformando las arrugas y las lineas del tiempo. Mudo, el hombre debe ser mudo o esta en trance. Es cuestión de mirarle esa boca. De allí no hay palabras que se animen a salir, cruzar esos labios morados y pálidos; simplemente no puedo imaginar como una bonita frase puede nace de ahí.

Permanece sentado y en la mas absoluta quietud mientras lo observo. Parece no notar mi presencia. Es tarde ya, casi la hora de las brujas. De a poco el lugar se va vaciando, no va quedando nadie. A medida que el silencio crece, mi desconfianza también. El sigue allí y ahora somos dos, no se mueve. A veces me cuesta descubrir su respiración. Clavo mis ojos para encontrar algún hilo de vida, pero me requiere concentración. La temperatura cae, ya es la noche profunda y hace frío. Me abrigo con discreción. Y él sigue allí, quieto.

Doy fe de que esta vivo. Ahora puedo ver el vapor salir de su boca con cada bocanada lenta y pausada. Hay calor en ese cuerpo, por más helado que se vea. La expresión de sus ojos sigue ausente. ¿Que extraños sueños surcaran esa mente? No voy a irme de aquí hasta averiguarlo. Creo que cuando uno llega a este punto debe continuar, no debo dejarme vencer. El es la clave, se que lo es, tengo la seguridad. Debo esperar, ser cauto y paciente. Si había algo extraño en aquel hombre que me generaba desconfianza, ahora se había convertido en fascinación, pero una fascinación morbosa que logra helarme la sangre.

Cada vez la brisa es mas fuerte. Las ventanas se abren de par en par y golpean contra las paredes. Los candelabros tintinean y la llama de las velas amagan con apagarse dando así lugar a una sombra bailarina en la pared detrás de aquel misterioso hombre. Una luz tenue y la sombra allí, danzando y repiqueteando de aquí para allá, feliz entre tanta penumbra. La quietud del hombre le sirve de trampolín y del sillón a la pared da vueltas haciendo giros, construyendo trapecios. Es una sombra mal educada y traviesa,  corre agitando su oscuridad entre las mesas del lugar, jugando a las escondidas detrás de las columnas. Me daba cierta gracia observarla, como si bailara para mi, su único espectador. 

¿Y aquel extraño hombre? Seguía en calma e inmóvil, era sin embargo su sombra la que me llamaba ahora. Abría sus brazos y los cerraba, caía detrás de los cuadros y de rodillas pedía (o rogaba, imploraba o suplicaba) por algo que no podía comprender. A estas horas mi cabeza me esta jugando una mala pasada.

Pero realmente sucedía. La tiniebla del lugar era palpable, pequeñas lucecillas de velas a medio apagar, a medio encender, suficiente para darle música a esta opera de la umbría. Deseaba saltar de mi espera y bailar, tomarle las manos y salir a pasear por el mundo de la sombra. Que sea así entonces. Levanté mi cuerpo del reposo y con miedo me acerqué a la profunda oscuridad danzante. Para mi sorpresa se quedó fija cuando le extendí mis dedos, como un dibujo de tinta china, o un manchón. En su negrura se que me miró, casi que pude verla a los ojos. También entendí lo que hasta ahora era un secreto.

La brisa amainó y la música de a poco fue bajando su volumen invisible. La sombra se arqueo en su propio vacío y tomó la forma de un hombre a medio recostar en un sillón, de cejas frondosas y cabellos gris ceniza. Y aquel extraño hombre sin reacción, de a poco comenzó a abrir los ojos. Su mano se separó de un rostro marcado por el letargo y las edades. Su espalda se fue desencorvando de a poco, como una serpiente de sangre fria que se despereza ante el primer rayo de sol al mediodía.

Gracias por devolver mi sombra, susurró despacio, gracias.
Pueden pedir un deseo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Hombre De Las Catorce Vidas

Hace ya dos vidas atrás, en el ocaso de un tiempo, fui interrumpido en mis sueños por mi pequeña nieta. Con sus cortos seis años había despertado en medio de la noche asustada y juraba no poder volver a dormirse, no a menos que su abuelo le narrara uno de esos cuentos extraños y tan divertidos. Así fue que, después de envolver su frágil inocencia con una cálida frazada, comencé a relatar la historia del hombre de las catorce vidas que, para aquel entonces, aún eran doce.

Para ser sincero, no tengo memoria o recuerdo alguno de como sucedió. Si fue algo que me gané o un don adquirido. He armado y desarmado la ida del elegido entre elegidos, y sin embargo sigo sin respuesta. No soy poseedor de poderes mágicos ni tengo la fórmula de la inmortalidad. Crezco de la unión del hombre y la mujer y en polvo conlcuyén mis hojas. Varias veces sucede, una repetición de la historia sin explicación de mi parte. Pero puedo asegurar que hasta el día de la fecha, he tenido la suerte y la desgracia de haber vivido más vidas de lo habitual. Más de una, claro, emprendiendo el último tramo del camino a la décimo quinta, me animaría a confesar.

Me gusta referirme a mi mismo como un adolescente, de quince vidas. He visto demasiado como para sentir las emociones de la misma manera que el hombre común. Sentimientos como la alegría y la tristeza son efímeros y ya no me preocupo por detalles menores. No derramo lágrimas mas que por el amor de los seres queridos. O al revés, por la pérdida de los mismos. Morir y nacer, el viaje que todos viven una única vez, yo las repito en el tiempo. Como si fuese un error, porque no debería ser así, crecer para morir y volver a renacer, pero sabiendo una verdad que a todos les cuesta una vida entera para descubrir.

He visto la luz, en diversos ámbitos y culturas diferentes. He vestido colores de piel en todo el mundo y hablado más idiomas que políglotas reconocidos, todos ellos aprendidos desde la cuna donde me haya tocado crecer. Fui testigo de guerras, las he sufrido como las he disfrutado, conozco hechos que los libros hoy desconocen. Yo soy el ejemplo más claro, la constante.

Me ha tocado el destino de vivir una rueda triste. A quien debo preguntarle, a quien debo reclamarle respuestas. Tantas veces he vivido, ¿cuantas veces debo morir? Quince vidas llevo en mi bolsillo y aún sigo de pie. Soy un eje de la historia, un testigo mudo al costado del camino que aprendió del silencio. Observo he intento comprender quien soy, sobre la razón de ser en este cuento, en el que todos viven una vez, lamentablemente.  

Hace casi tres años ella, mi querida nieta, solo escucho la primera frase antes de caer profundamente dormida. No sabrá quien soy y mejor que crea en la fantasía del cuento de un ajeno. Yo debo cumplir con mi destino una vez más, quien sabe que me deparará la historia en la próxima página.

Le di un beso en la frente y le desee dulces sueños. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

The Story Of My Life


Will Bloom: A man tells his stories so many times that he becomes the stories. They live on after him, and in that way he becomes immortal.

jueves, 10 de noviembre de 2011

 
Ex-girlfriend: If we fuck I'm gonna feel like shit tomorrow.
Jack: That's okay with me.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Del Sin Razón De Ser

Es injusto y no tiene razón de ser, lamentablemente es lo que lo convierte en algo tan real. Somos pocos los que lo vemos, realmente pocos. Un pequeño para nada selecto grupo de alguna vez visionarios que una vez soñaron con la potestad de un logro imposible. Era nuestro lema, cada cual a su manera, que la fantasía podía trasladarnos a mundos en los cuales seríamos nosotros aquellos que cambiáramos la historia, poder imaginar y crear a la vez. Que equivocados estábamos, demasiado para que la masa pueda comprender. Porque eso somos, incomprendidos, en su doble sentido, o triple, si aún queda coraje y valor. Es tan real que se torna horroroso y mata de espanto, he allí el alma cruel de esta criatura.

En un principio todo era tentación y gloria divina, el descubrimiento de la mentira que envolvía las fronteras, de un más allá de lo conocido. Podíamos traspasar límites que la gente común no contemplaba, límites que para la esencia del hombre eran tan reales como la idea de que no se debía pensar en semejante condición, el humano era lo que siempre fue, un ser pensante de razón lógica con todo lo que eso conlleva. Con el poder de nuestras ideas, supimos forzar la naturaleza mediante la pluma y la tinta, la oratoria y la palabra. En el abstracto del concepto cruzamos la dialéctica y el método. Como he afirmado al principio, con fantasía todo era posible. Pero no supimos ver más allá y en nuestro hambre lo descubrimos.

Es injusto y no tiene razón de ser, gracias a la libertad de la ilusión, nació el monstruo.
Ayer de noche, antes de que se largara a llover. No tenía conexión y era algo tarde, poco había para hacer por lo cual salí al balcón a fumarme un cigarro. Como saben desde mi 9no piso pulmón de manzana, me gusta mirar a mis vecinos. Allá a lo lejos, en un 8vo, una mujer escribía en su laptop sentada en el sillón. Para mi que lee mi blog.
Así como viene la inspiración, también desaparece.

Una lástima.

martes, 8 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Y tal pensamiento me había llevado hasta allí, por lugares que solo yo puedo inventar en mi retorcida perversión de un mundo que no es el que parece ser. Tan extraño incluso que a la muchacha que me miraba le faltaba la lengua, y por esas razones de mi propia imaginación yo conocía con detalle el relato de cómo sucedió y su triste porqué.
Extraño es que las mujeres que pasaron alguna vez por mi alcoba, en algún momento de la noche (o del día, dependiendo del tiempo) se refirieron todas y sin excepción al espejo que se levanta en la pared. No entiendo exactamente el motivo por el cual les causaba tanta curiosidad. En algunos casos asombro y en otras las he visto llorar, admirando su propio reflejo de cuerpo entero, sufriendo por la imagen o al revés, luciendo curvas que jamas olvidaré en mi memoria. No importaba el color de cabello, la edad de la muchacha en cuestión, si la luz se mantenía prendida o en la oscuridad total, absolutamente todas las damas que caían en mis sábanas tenía algún comentario sobre aquel espejo mágico.

Llegado el momento me fue imposible no tomarle cierto cariño, al final de cuentas, era mi confidente y único testigo, compañero de aventuras y voyeurista de primera fila.
Amasando otro cuento maravilloso...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Donde Pertenezco Ahora

Cualquiera diría que estoy desorientado. Yo, en mi percepción distinguida de la situación, entiendo que el uso de la palabra desorientado es un error de concepto, especialmente teniendo en cuenta el contexto aplicado al instante del Ahora. Diría quizás que necesito repensar donde estoy parado, tomarme unos minutos de análisis para saber exactamente la dirección de mi camino. Desorientado no estoy, así como menciono el entorno y significado del Ahora, hablar del Dónde me resulta un poco complicado. "Cualquiera diría", no resulta correcto. No importan los cualquieras, especialmente cuando no tienen espacio en esta historia que se centra en mi rumbo y mi destino, no en la opinión ajena.

Repasemos y entendamos, ustedes confidentes de mi mente que pueden oírme pero que no deseo escucharlos, el eje principal de este enigma que me atrapa. Que me atrapa he dicho, pero no desorientado, porque el misterio no es donde estoy (aunque allá dicho que así sea) sino como surgió la duda en primer lugar. Hasta aquí analizo el panorama, pasando primero por el Cómo para desembocar en el río del Porqué. No puedo evitar maravillarme con lo que aprendo. Eso es una certeza, el aprendizaje, aunque todo aquello que se aprende con el tiempo o por razones de fuerza mayor también pueden ser olvidadas. Ahora que lo pienso (y sorprendentemente flota la palabra Ahora), cabe la posibilidad que no sea un asunto de orientación lo que me tiene atascado aquí, sino de pérdida de memoria. En caso de serlo, ojalá sea transitiva y temporal, no es mi deseo olvidar por siempre; así mueren los héroes en las leyendas, en el olvido.

Una vez me enseñaron (y con esto refuto la última hipótesis surgida, sin dudas aún recuerdo la anécdota) que en caso de perder la noción del espacio es menester repetir los pasos dados en el tiempo breve transcurrido hacía atrás; o como dicen, volver la página y comenzar a leer otra vez. Para llevar adelante la prueba, aconsejo que describamos el entorno.

Estoy situado en el centro, pero claramente el centro esta a mi derecha. La partición hace que la izquierda este a mi frente y a mi espalda se ubique la línea divisoria que ahora no divide ni la izquierda de la derecha, ni adelante de atrás, ni el centro del afuera. Como brújula no tengo (y es un espacio cerrado por lo cual no hay Sol o estrellas que puedan servirme de guía), he de entender que por mas que algunos insistan con la palabra desorientado, el grave problema está en el orden del mundo y no en mi percepción personal. Observen, estoy debidamente de pie en silencio, sin embargo a mi alrededor, todo es un caos.

Y díganme, ustedes que todavía siguen conmigo y de a poco son parte de este relato, ¿cómo harían de encontrar el camino en un mundo desordenado? Es una gran pregunta, y sería lógico analizar una respuesta digna. Todavía no resolvimos sobre el Dónde, el Cómo y el Ahora, aunque algo hemos dicho al respecto. Pero en un análisis del sistema, logramos dar con un hecho concreto del cual podemos partir en pos de llegar a destino; a mi alrededor, todo es confusion y desorden. No podemos pretender que mi derecha este en su correspondiente lugar, si apunto a la izquierda alguien entenderá que debe volver hacía atrás y si deseo continuar adelante probablemente solo esté vagando en círculos; es una anarquía que debe ser enfrentada.

Debemos impartir orden. La llave al corazón de la metáfora del relato se esconde en el lugar al cual correspondemos en el mundo en el que vivimos. La respuesta al Cómo me viene de repente a la mente como el don del iluminado, buscando Dónde pertenezco Ahora.

Dicho esto, con orgullo puedo asegurar que se quien soy, de donde vengo y hacia donde voy. Lo que había quedado librado al azar se vuelve evidente ante mis ojos. ¿Desorientado yo? Jamás, aunque hay gente que habla por el solo hecho de hablar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Mensajero

El no era de esas tierras, se le notaba en el aspecto sucio y desprolijo, en el andar torcido de viejas heridas mal sanadas. Escondía su rostro bajo una eterna capucha que dejaba ver un hueco negro profundo, no sobresalía nariz alguna, ni siquiera se veía el brillar de un par de ojos, era un vacío intranquilizador el de aquella cabeza que a primera vista parecía ausente. 

Caminando en diagonales desparejas, el extraño llegó hasta la gran posada del lugar. Abrió la puerta y para asombro de quien escribe, el lugar se encontraba prácticamente desierto, excepto por algunas pocas personas que hacían campamento alrededor del fuego de la chimenea, envueltos en humo espeso de incienso y una gran pila de jarrones de cerveza ya bebidas. Los hombres, y dos mujeres, reían a carcajadas entre cantos y bailes. No se detuvieron ante el nuevo cliente, no le dieron la más mínima importancia, su diversión les había privado de percepción alguna.

La figura harapienta se acercó a la barra y desplomó la parte superior del cuerpo sobre el mostrador. Con el suave movimiento de su mano, huesuda y flaca, ordenó a la distancia una bebida; pronto tuvo a su frente al dueño trayendo consigo una pinta de color ambar espumante. Lo observó. Era inevitable no caer bajo el hechizo de la misteriosa figura que en silencio reposaba sobre el cuadrante del bar. El clima está bravo, atacó el tabernero. Que lo trae por aquí buen hombre, si desea compartir su historia.

Se puso incómodo. Tardó en recibir una respuesta. Finalmente, los trapos se elevaron de la mesa aunque la espesura de la oscuridad no dejó ver en su interior. Un silbido casi de silencio escapó de una boca invisible, sus palabras se oían bien, aunque impronunciables. Traigo un mal de ojo, chifló de la capucha, he de entregarlo aquí, a esta hora, a su señorita rubia que caerá bajo los encantos de la bebida cuando usted le preste la debida atención.

Las palabras le llegaron tarde pero la curiosidad lo envenenó. Pasada la magia su cuello se torció en dirección al grupo que continuaba con la fiesta. Allí, a unos pocos pasos de la fogata, una bellísima mujer de cabellos dorados danzaba al compás de una flauta. En cuanto le clavó la vista, ella le devolvió la mirada, primero a él, después al forastero. 

Su baile se hizo lento, sus pies se hicieron un nudo, trastabilló y cayó seco sobre el suelo. La música se detuvo repentinamente. El mensaje ha sido entregado, deslizó como un brisa entre los gritos del lugar. Consternado y húmedo en sudor frío, el cantinero fue testigo de como aquel tenebroso recadero de otras tierras se iba con gran esfuerzo, sin embargo, en una soledad de aquellos que le brindaron el escape oculto de la indiferencia no percibida.

De más esta decir, que la doncella que sin permiso se había ausentado de su cuarto aquella noche, no despertaría facilmente, pero esa es otra historia.
Una buena por favor.