Hombres y mujeres de todos lados del planeta se acercaron para estar presentes aquel día que revolucionaría el tiempo y espacio en una paradoja que nadie podía explicar pero que emocionaba hasta el llanto. No había una coherencia para el suceso pero ellos se sentían convencidos, algunos pocos sin embargo, eran escépticos y miraban desde el lejano hogar con indiferencia pero con una notoria curiosidad. ¿Que le pasa al mundo? Me preguntaría yo mismo, gente peregrinando por un hecho que no tiene nombre o descripción, otros que no creen pero que miran. No hay duda que debemos decir que están todos fuera de sus cabales, o que algo está sucediendo y estamos perdiendo la linea. Compostura por favor, mantengan el camino, no se dejen llevar por eso que hay en el aire y los contagia. Yo no compro, no me gusta el pescado podrido.
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