Y tal pensamiento me había llevado hasta allí, por lugares que solo yo puedo inventar en mi retorcida perversión de un mundo que no es el que parece ser. Tan extraño incluso que a la muchacha que me miraba le faltaba la lengua, y por esas razones de mi propia imaginación yo conocía con detalle el relato de cómo sucedió y su triste porqué.
2 comentarios:
Holu, ¡volví! ¿Me extrañabas?
Quizás si, quizás no, me lo guardo para mi.
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