miércoles, 28 de marzo de 2012

Dos relatos que se embarcan en viajes similares, a la vez diferentes. Una historia refiere a un hombre que se enamora de una mujer. La otra de un hombre que se enamora de la mujer de sus sueños.

Resulta que para la curiosidad de los dioses, ambas velas bajan ancla en un mismo puerto la misma noche. Es la taberna oscura la que les da la bienvenida, les ofrece bebida y los invita a jugar al compás del aire de mar y comidas exóticas. 

Continuará...

martes, 27 de marzo de 2012

No hay personajes reales en las historias de ficción. Pueden existir rasgos que creemos biográficos en ellos, pero no así reales. Es la percepción del lector lo que le otorga la llama de vida necesaria para que un protagonista tenga carisma, o no la tenga. Es por eso que un héroe puede ser visto como un villano, o un malvado ser considerado lo opuesto, dependiendo de la perversión o bondad de quién está detrás del texto concentrado.

lunes, 26 de marzo de 2012

Las Orillas Del Zheng Hé

Pasajes perdidos de esta leyenda han sido reescritos por una serie de autores anónimos a través de una historia que data de incontables años y extensos períodos de búsquedas por los párrafos extraviados. Ha sido una ardua tarea la de completar este maravilloso puzzle o rempecabezas, que me ha traído una miseria, que me ha apartado del camino para concentrarme tan solo en un único pensamiento.

Consta el décimo segundo capítulo, completo y original, sobre trece campesinos oriundos de un pueblo a orillas del río Zheng Hé al noreste de Asia siempre, cuando y donde uno ponga sus pies en el mapa. Allí, siete eran parientes entre si fruto del incesto. Seis restantes eran simplemente seis, gran número entre números, repetidos incansables veces hasta su trinorma infernal.

Resumen tras resumen y a resumidas cuentas, las agrietadas hojas escritas a mano en tinta de carbón sobre papiros de piel de cabra (piel no papiros, pero se disculpa la expresión) detallan el modesto cambio de comportamiento de cuatro de estos hermanos o primos de entre los siete para hacerse súbitamente de la vida de dos de los seis, la octava noche de un cuarto mes. Armados únicamente por dagas templadas en la árida y fría tundra de un paisaje alguna vez dominado por Kahn, treparon techos de paja abriéndose paso al interior de una morada privada donde la mitad había festejado aquella noche. 

Ebrios ellos, ya desmayados habían encontrado descanso donde fuese que el alcohol les haya dado el golpe seco. Unos sobre un colchón de paja, otros sobre el suelo de tierra, uno abrazando un bote de madera. Sus ronquidos delataban, entre movimientos y murmullos de borrachos, un festejo que había tenido lugar en aquel lugar del mundo. 

Para cuatro que eclipsados bajo una luna traicionera luna juraban venganza, no había motivo de alegría. Habrían de dar muerte a los suyos, tres entre cuatro (uno más sino tres menos uno), quienes habían dado tres hermanas en forma de pago a cambio de una elevada posición o casa con nombre propio. No era tan solo el poco honor de haberlos dejado fuera del negocio, sino que lucraron con sangre que no les correspondía ensuciar. Afilando armas en las sombras, decidieron que esa sangre debía ser reclamada.

El tono y modo usado en la narración meramente explicativa sobre el instante en que las hojas se deslizaban suavemente sobre gargantas, vientres, miembros y tripas, es tan horrorosa y detallada que se requiere de un estómago duro y curtido para soportar semejante matanza. Innecesario decir que en este breve discurso tal volumen ha sido eliminado.

Capitulo décimo segundo, original, de las orillas del Zheng Hé

jueves, 22 de marzo de 2012

Legado De Una Metáfora

Matadores y verdugos figuran en enciclopedias que lamentablemente han visto su final en bibliotecas atacadas por enemigos, quemadas hasta sus cimientos. Papeles, tinta, telares y grabados, en todos los confines de esta esfera han sido borrados in eternum. La herida que nos produce haberlo perdido todo para siempre es profunda y se infecta velozmente.

De una destrucción que data de épocas sin números he rescatado unos párrafos olvidados.

Así refieren:

Para los mortales la vida se reduce al nacimiento y a la muerte. Para los historiadores la vida se reduce a los nacimientos y las muertes de otras personas que no son ellos mismos. Para los traidores la vida se reduce al día en que vendieron sus valores e ideales, para los valientes al día en que enfrentaron sus miedos y los vencieron.

El mundo como tal, como esfera y plano superior en el cual hacemos nuestro camino, ya sea como individuos o como pueblos, tiene un proceso no lineal muy diferente a nuestros cantares. En este caso (generalizando porque estamos hablando de un ente que todo lo abarca en un universo reducido, pero universo al fin), no hay nacimiento ni muerte semejante. El devenir crónico de sus vidas esta estrictamente sujeto a vicios extraordinariamente mayores y que no por eso le resta importancia a la gloria del mecanismo cíclico.

Convengamos entonces que, así como los historiadores juntan, estudian y recolectan sobre acontecimientos pasados, lo mismo sucede (no sabría afirmar desde cuando porque el tiempo es atemporal en este presente) en el hilo conductor de una tierra que habla por si misma contando un relato infinito sin secretos. Lástima que la humanidad es sorda, ciega y muda.

Esa es la humanidad que nos hace lo que somos. La ambición, el poder de crear y destruir de igual forma, una magia que comprendemos y no aceptamos como tal  aunque le modifiquemos el nombre y la denominemos -razón- como conciencia lógica, no nos permite ver, ni oír, ni contar lo que sucede bajo nuestra nariz.

En la idea de individuo singular el concepto muere antes de nacer. En la idea colectiva social de historia a través de los tiempos tenemos límites, como el del arte de la escritura, su principio aquel de los primeros caracteres con significado, como dibujos hechos en tinta y pigmento triturado de piedras o carbón, labrada la piedra y erguido el menir. Pero antes, el traspaso de boca en boca de hechos y nociones. Pero cuidado ya que corren un serio riesgo de modificarse a través de las edades y que por ende no guardan veracidad suficiente. Ambos rumbos mueren cuando intentamos encontrar donde comenzaron, cual laberinto.

Hay que ser inmortal para no caer en la humillación. Poder estar en todos los lugares en un mismo instante. Abrir la mente para comprenderlo todo en un microsegundo. Unirlo con el pasado sin principio y suponer con delicadeza como será el futuro próximo. Pero tan solo si uno puede vencer al tiempo, abrazar la omnipresencia y jugar a ser un dios, porque para aquellos que recorren los senderos del hombre común ese será nuestro nombre y apodo, basado en una ignorancia que predomina bajo el éter de la desunión.

Pero seamos sinceros con nosotros mismos. No podemos permitirnos el lujo de hablar siquiera sin discusión de cárceles invisibles, o en su contra opuesto, de divinidades que no supimos conseguir. El hombre en singular, una vez mas, funciona a modo de hilo conductor. Una hebra de conocimiento y experiencia que se enreda con otra, para que ambas se anuden a una tercera y una cuarta. Así decora un lapso determinado la unión de las personas, asesinando la ironía del reloj ya nombrada en otros fascículos y tomos perdidos. Eso que antes moría, ahora sobrevive gracias al legado de una metáfora de cadenas inquebrantables que significa el padre, el hijo, el nieto y la herencia de los unos hacía los otros.


Estas son las palabras de Moulant de Meridi, retratadas en lo que fue su descargo final en el juicio no exonerable por prácticas oscuras, hechicería y non santa brujería entre una gran serie de acusaciones, la mayoría jamás comprobadas.

Es menester que sus palabras no mueran en el olvido.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El Sobre Gris

Me encontré con él bajo la fría mirada de la parroquia de Freiburgo cerca de la frontera con Francia una tarde cerrada de febrero. Allí habíamos quedado por carta, allí era la cita, allí llegamos los dos de forma puntual cada cual mirando su respectivo reloj. Nos saludamos a la distancia antes de acercarnos y estrecharnos la mano con tono cordial.

Nos conocíamos, no nos queríamos. Yo deseaba a Ulrike, él jamás me permitiría tenerla, bajo ningún punto de vista. No era una competencia, pese a que mi sentimiento le disgustaba, para Ulrike yo apenas era un nombre más en una lista interminable. No tenía con qué ganarme su mirada, y él, muy bien lo sabía.

Se abrió el Loben largo que le llegaba a los pies. De un bolsillo interno sacó un sobre gris y me lo extendió. Lo tomé, lo guardé dentro de mi abrigo. Me ajuste el sombrero y le extendí el brazo para saludarlo pero dio media vuelta y desapareció detrás del Münster perdiéndose en los pasillos del Hoff.

Allí quedé inmóvil un rato. Hacía frío, mucho frío y ya se me congelaban las rodillas. Todavía debía viajar hacia Genevè (Ginebra) por los Alpes y con bajas temperaturas tales trechos pueden volverse deprimentes. Miré el sobre, gris ceniza, volví a esconderlo. Por sobre mi hombro creí que alguien me prestaba atención pero debe haber sido mi paranoia. Hacía días que la paranoia me perseguía. Pero no solo por ser paranoico significa que nadie está observando. Todos lo hacían. Era el único allí con mi propia quietud poco ortodoxa bajo la catedral de piedra, en la plazoleta del Heimburger, un mercado casi abandonado.

(pequeño extracto, es demasiado largo para subir el completo acá).

martes, 20 de marzo de 2012

Además de ser un espacio para subir mis cuentos también aprovecho para descargar un poco, al menos un poco, algunas cosas que suceden en esta mente retorcida. Pese a su imaginación perversa yo no tengo cuatro brazos ni tentáculos malignos, soy por mas que me pese, un simple humano apenas al costado del mundo que lucha contra el miedo a la muerte en una batalla que jamas ganará.

Y aquí, en ese último concepto, nació la idea de un nuevo relato de esos que me caracterizan. Es mas, anoche después de que la lluvia dejó de hacerme la vida imposible, salí a mi húmedo balcón. Escuchando los sonidos sordos de la ciudad perfeccioné la próxima linea de un futuro cuento, claro, sobre el miedo a la muerte. De todas formas esto lo cuento solo para que sean pacientes con mi erráticos procesos e inspiración que ultimamente están comportándose de manera extraña.

Les decía que este espacio es además un lugar para descargar. Fui a ver a Roger Waters, si ese que se sentaba en una butaca, prendía un porro con uñas pintadas medio encorvado, y disimulaba tanta fama y tanta gloria. Creo yo, que pese a ser un buen show, está infladísimo. Soy uno de esos pre treinta (o sea que no llego a los treinta todavía) que comenzó su vida musical desde la cuna. No hay banda que no haya visto. Y Rogelio es un ladrón. Aquellos que hablan maravillas... no saben nada. Dejen de inflarlo. Buen show y punto. Si quieren algo espectacular vayan a ver a Kiss.

A veces me cuesta entender que soy humano. Reniego de estas cosas y me llena de odio hacía el mundo. No dejo de ser de piscis por lo cual la maldad solo esta en mi pensamiento jamas en mis actos, pero como todo soñador no me siento parte de todo lo que me rodea. Siempre hay algo más allá que se puede conseguir con un poco de sentimiento de aventura. 

Soy carnívoro al extremo, no como ninguna verdura, amante del mazapan de calidad, no del berreta. Sufro graves problemas de insomnio y tengo una tarántula de mascota. Soy un gran dador de propinas y tengo el Si fácil para prácticamente todo, porque siempre creo que algo bueno puede venir de una experiencia. Soy muy tímido, más de lo que me gustaría, si estoy en mi faceta de hombre bueno civil común y corriente. Cuando mi otro yo el malvado se apodera de mi, cuando el maquillaje domina mi piel entonces soy todo lo contrario, diría incluso, que hasta mas real. Tengo un millón de amigos pero me entristece que mi mejor amigo se sienta traicionado porque aún hablo con su peor enemigo, el cual también es mi amigo así como toda su familia. Que problemas de un hombre afortunado, debería estar orgulloso. Nací con dos dones, el de la cocina y el de saber mentir. Se dar hermosos masajes y hago esfuerzos poco masculinos para que mi piel no se reseque, detesto que así suceda. Uso patillas y un triangulito de barba cual Diablo, no me afeito todos los días pero peudo ducharme hasta 3 veces en un período de 24 hs. Amante de los perfumes, fumador, bebedor, maldito y cruel con lo que ello abarca y no digo en este medio, silencioso y poco transparente a veces por ser hermético mas de lo que debería. Muy familiero, cuasi clan mafia y futuro magnate de la industria química. En este último punto alguna vez alguien me dijo que era un Tyler Durden y me robó una sonrisa.

Sin embargo quiero mas de lo que tengo y no me conformo, no me conformo. Quiero tanto que una vida me parece insuficiente y le tengo pánico a que algún día todo esto se va a terminar.

Es probable que destruya este post rápidamente, como dije, soy algo tímido.

lunes, 19 de marzo de 2012

La saludé desde el auto porque casi me la pongo contra la esquina. Error, debería haber frenado y ver si daba para algo. Que pibe tímidon.

jueves, 15 de marzo de 2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

Anden Catorce

En el andén catorce de la vía abandonada de Minas Altas nadie esperaba ese tren que jamás iba a pasar. El puesto de venta tenía la ventana rota a piedrazos, los fierros torcidos y el maderón agrietado por la humedad y el paso del tiempo. Los faroles al costado de los rieles se curvaban buscando el suelo como ancianos que luchaban evitando la antigüedad. Los postes de telégrafo, ya no quedaban si quiera, tres únicos caídos al costado de un gran árbol frondoso, típico del lugar.

Era una noche de lluvia torrencial en aquel lugar abandonado.  La tormenta azotaba fuerte, el viento soplaba con furia y el cielo soltaba su enojo contra una estación de trenes que el mundo había olvidado. Debe ser que a pesar de haber sido enterrado en el olvido, que exista en mi memoria debe de tener algún significado. Esos son los lugares que traen paz, que nadie se atreve a caminar, mucho menos bajo el azote de un diluvio semejante.

Por allí caminaba yo cubierto por un gran piloto negro, sombrero de media ala y manos profundas en los bolsillos interminables. Anden trece y anden catorce, a la izquierda del décimo quinto, sin nadie que perturbara mi descanso. A la altura de un antiguo despacho de correo, un único farol en lo alto aún conservaba su perpetua luz. ¿Que obra de magia le habría permitido mantenerse con vida? Allí cortando la oscuridad del cielo sobre una banca empotrada a la pared, con esos grandes tablones de madera. Desee sentarme, así lo hice.

Estiré las piernas aún con las manos metidas en el abrigo y el rostro escondido en la sombra del sombrero. Mirar hacía arriba era lo mismo que mirar hacía abajo, un abismo negro que todo lo devoraba. Sin embargo allí, bajo el farol, levantar la mirada significaba empaparse de un millar de gotas rebeldes que bajaban a una velocidad hiriente con destino lastimero. Parecía un viaje en el tiempo, donde la nada misma era cortada por lucesitas brillantes que no eran nada mas que agua y que, siendo tan poco, eran a la vez algo tan gigante. 

Tan hermosas eran, que decidí detener el mundo.

La lluvía se congeló en un abrir y cerrar de ojos. El viento cesó de repente y todos esos rayitos de agua quedaron fríamente suspendidos en el aire. Me quité el sombrero, lo apoyé a mi costado. Miré mi reloj, quieto a las once menos cuarto.

Quince minutos que jamás llegarán, un tren que nunca pasará, una memoria y un momento que quien sabe que significado tendrá. Y digamos que, pese a pasear un rato por una estación perdida de Minas Altas, lo extraño es que mas allá de lo imposible, a lo lejos parecía venir un tren.

martes, 13 de marzo de 2012

Parece que vuelvo a tomarme el buque a New York, esa es mi ciudad vampira.

lunes, 12 de marzo de 2012

Un hombre coherente jamás buscaría dañar por dañar, excepto que en su retorcida razón de pensar tenga sentido el hecho de inflingir sufrimiento por placer y nada mas que por placer. En tal caso, podría decirse que es una química la que hace la perversa magia en la piel y que el problema esta en la oscuridad de la mente. Problema que alguien con los pies en la tierra no habría de tener, y aún así, sigue con esa necesidad de conseguir de los demás lo que no puede encontrar en su soledad.

En estos días extraños que me tocan vivir, dónde mi cabeza y mi corazón parecen estar tan podridos como brillantes y repletos de luz, me viene a la memoria una breve historia que remite a un hombre maldito por un juramento de venganza. Créanme queridos que si fuese por mí ya hubiese trasladado el relato a papel como suelo hacer con estos dedos cargados pero si vuelven unos pasos atrás en el tiempo sabrán que algún hechizo malvado obra en el planeta y me roba la inspiración.

No voy a pronunciar su nombre en estos lados y lo llamaré como a una persona triste que atormentado por el deseo de un no encontrado cayó bajo el peso de la noche y sus astros. Obligado a vivir en ocasos y amaneceres, escudado en sus propia locura, puesto que esas noches de luna la carga de su mirada era tan pero tan dolorosa que se veía obligado a esconderse de ella. Ni lupino ni séptimo hijo, una bestia si, pero de dolor y tristeza.

Así siguió al día de hoy, vagando el mundo dándole la otra mejilla a la gran enamorada. Ni yo se que pudo haber hecho para que lo castiguen a semejante aventura. Nadie coherente haría algo así, ni por el simple hecho de dañar por dañar, ni por placer ni semejante. Hay algo más ahí, profundo en un agujero que yo no se si me atrevo a descubrir, no se si me atrevo a descubrir.

Vale la pena el cuento, pero en alguna ocasión donde me nazca.

domingo, 11 de marzo de 2012

A veces me da miedo que tan oscuro puedo ser.
De la nada misma una oscuridad comenzó a emerger devorando deseos, ilusiones y esperanza.

viernes, 9 de marzo de 2012

martes, 6 de marzo de 2012

lunes, 5 de marzo de 2012