Sus manos llevaban garras de azul eléctrico, decoradas por anillos con inmensas piedras de color negro. Pulseras de plata abrazaban sus muñecas, dándoles una música especial cada vez que movía los brazos. Ojos oscuros que no decían nada pero que sabían esconder un brillo que contagiaba peligro coronaban la sonrisa blanca que solo se descubría después de la tercera copa de vodka color carmesí, perfumado de rojas frutas del bosque.
Su cuello, levemente expuesto por un fino pañuelo violeta, esperaba tranquilo una mordida fugaz en la noche. Como quien camina bajo la penumbra de Sunset Strip, nuestra criatura daba pasos firmes con sus pesadas botas y ajustados pantalones grises ya gastados por el tiempo mientras la brisa de California movía su tapado de terciopelo como un estandarte en la batalla.
The Hollywood Vampire Goes Hunting.
The Hollywood Vampire Goes Hunting.
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