viernes, 27 de enero de 2012

Caja De Zapatos (Llena De Zanahorias)

Este pobre hombre (quien supo ser inmensamente millonario en aquel entonces) hubiese intercambiado la totalidad de su fortuna por haber tenido al menos una mínima posibilidad de cambiar los acontecimientos de la historia, de su propia historia.

Corrían los años noventa en una chacra al sur de Buenos Aires, días de opulencia y extravaganza. De autos de colección estacionados sobre la pradera, de glorietas infestadas por gente vestida de frac y manjares sobre las bandejas de los criollos servidores. Alcohol en veintisiete variedades diferentes fluyendo libre por las lenguas de los invitados al casamiento y una prometida con el mejor amigo del futuro esposo, ambos enroscados en un abrazo pasional que era mas de lo que aparenta ser; Un engaño, una traición, un marido de mentira que los observada tras la oscuridad de unas lágrimas de desamor.

El matrimonio se suspendió. Ella, al ser puesta en evidencia, saltó de la colina quitándose la vida. Su amante, sin palabras con las cuales defenderse, intentó explicar un inexplicable. Antes de terminar su relato se arrojó al vacío cerrando así un terrible capítulo en la vida de Rómulo Rogelio.

Rómulo sufrió el tormento de los recuerdos hasta la actualidad. Agotó todo su dinero en encontrar la forma de quitar sus penas. Busco formas concretas, ahogarse en alcohol, las sustancias peligrosas, científicos y curanderos. Pero eran solo una salvación mentirosa, en la paranoia del escape Rómulo solo encontraba mas tormento. Regaló sus propiedades, quemó su ropa y con las manos vacías dejó su pasado atrás esperando que el destino repartiera la baraja una vez más.

Pero convengamos que la historia no está escrita para todos y son pocos aquellos que realmente merecen una segunda oportunidad. Rómulo camina todavía las veredas de la Ciudad. Harapiento, sucio y con la mirada perdida vaga por las calles buscando un amor perdido. Dicen que en una esquina casi lo encuentra, pero era nada más que una caja de zapatos llena de zanahorias. 

Pobre Rómulo Rogelio quien alguna vez fuese poseedor de envidiable fortuna y amor, cuantos cambiarían lo que tuviste por lo que perdiste.