jueves, 26 de enero de 2012

Nada Dicen Por Si Solas

He conocido hombres inmensos en alma y espíritu que han logrado superar los imposibles y que jamás habían leído un libro en sus vidas. De haber leído un poco al menos, hoy estos héroes serían leyenda. Es una lástima entonces que hayan perecido en el olvido, como letras sueltas que no tienen significado alguno y nada dicen por sí solas.

Es por tal motivo que salgo a la intemperie en busca de letras movedizas difíciles de encontrar, para cazarlas y darles un destino justo acorde a la historia que quiero contar, o mejor dicho, dejar como legado. Porque una vez me enseñó un héroe, de esos que caminan a lo largo y a lo ancho del mundo recolectando anécdotas y fábulas, que nosotros somos la memoria de lo que otros fueron.

Como esa eÑe y esas dos Zetas que reposan alegres sobre el escritorio. Como esa O de hilos sueltos que casi acaba con mi vida, o aquella eMe oxidada que espera tranquila por una nueva mano de pintura que la ayude a unir los labios en una fonética dulce y romántica.

Pero por si solas no tienen sentido, solo la unión les dará vida. Yo soy nada más que un humilde cazador de letras, un soldado del habla y, para tales asuntos, debería quizás hacerme de la ayuda de un mago o alguien con artes de hechicería encantada para que se una a mi búsqueda.

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