martes, 15 de febrero de 2011

Reales e Imaginadas

Leonore Von Dreegd supo prostituirse con tres verdugos a cambio de que estos se hicieran a hachazos con la vida de su esposo Terundio, quien la maltrataba constantemente y ya había matado ferozmente a golpes al menor de sus tres hijos.

Con lágrimas en los ojos y el vientre lleno de sexo anónimo (y un dolor que jamás podría olvidar su corazón,) Leonore observó con un profundo tormento como los tres sicarios desmembraron el cuerpo aún con vida del hombre que alguna vez amó, a quien supo entregarle su pureza en flor, hoy mañatada y destruida por el sentimiento de Venganza y Justicia (de semejante acto engendraría con el tiempo un nuevo Hijo del pecado). 

Consumado el hecho y a la luz de la Luna, supo beber (sin ningún remordimiento) su sangre como símbolo triunfal de la Mujer sobre el Hombre, tal como el oráculo le dijo que haga.

1 comentario:

sofía dijo...

Todos tenemos una Leonore Von Dreegd escondida en algún lugar jajaja