Lanzaba una moneda al aire, una y otra vez mientras apostaba a cara o seca por su vida o la de ella. A veces perdía, a veces ganaba, pero ¿que significaba la victoria o la derrota en este caso? Tras esta pregunta decidió que el aburrimiento lo había consumido y, sin quitarle el trapo de la boca o desanudar su manos, abandonó el lugar dejándola allí al merced de un destino diferente.
2 comentarios:
Más que aburrimiento me pareció cobardía.
Es muy probable que así sea, ese cobarde que no se animó a. Pero no es el caso, y va más allá de una moneda al aire puesto que quizás, no haya torturas suficientes para ella.
Algunos ven en él cobardía, otros demasiada perversión.
Dijo alguien alguna vez: "Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón."
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