viernes, 19 de octubre de 2012

Lanzaba una moneda al aire, una y otra vez mientras apostaba a cara o seca por su vida o la de ella. A veces perdía, a veces ganaba, pero ¿que significaba la victoria o la derrota en este caso? Tras esta pregunta decidió que el aburrimiento lo había consumido y, sin quitarle el trapo de la boca o desanudar su manos, abandonó el lugar dejándola allí al merced de un destino diferente. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Más que aburrimiento me pareció cobardía.

Tom dijo...

Es muy probable que así sea, ese cobarde que no se animó a. Pero no es el caso, y va más allá de una moneda al aire puesto que quizás, no haya torturas suficientes para ella.

Algunos ven en él cobardía, otros demasiada perversión.

Dijo alguien alguna vez: "Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón."