En el medio del salón, un hombre de negro (absorbiendo la luz), sentado en una butaca. Piernas abiertas de par en par como penetrando las sensuales curvas de un gran arpa, con cuerdas de diferentes colores y madera opaca del color de la noche escarlata. Caían chispas de sus manos al tocar cada nota, los pentagramas en soledad flotaban en el aire y el alma gemía con placer en una gran clave de sol invertida.
A su alrededor, doce cuerpos yacían sin vida, exprimidos hasta el hartazgo.
Todos saben lo que el símbolo significa. La clave de sol invertida no alude al mal, al contrario, abraza la vida. Deben verlo, allí se muestra bien claro. Una mujer llevando en brazos al Hijo de Las Mil Tormentas.
1 comentario:
Hace tiempo que el hombre parece haber perdido la capacidad de interpretar los símbolos por él mismo creados...
Saludos!
J.
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