Después de disfrutar hasta altas horas de la noche mi rato de paz, decidí que era momento de descansar y me acosté en mi cama, no sin antes apagar cada gota de luz que todavía se escurría en la habitación. Me dí cuenta de que me costaba dormir, me sentía distraido dando vueltas sobre mi cuerpo, con calor y enredado entre sábanas que amagaban con caerse al suelo.
Así fue como se me ocurrió pensar en aquellas mañanas de frío polar en las que uno daría la vida por dormir un rato más para robarle unas horas al día. Entonces me sentí un privilegiado, en mi cueva, tapado hasta la cabeza con un gigante edredón. Aún me quedaban unas horas de sueños para disfrutar. Y me dormí.
A veces tengo esa manera de pensar. Que tal si pudiese cambiar la historia? Me es imposible volver el tiempo atrás, sin embargo puedo deducir el futuro y aprovechar el presente. Esa es mi humilde forma de hacer marcha atrás y mirar hacía adelante, sabiendo que y como quiero vivir (una vez más).
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