viernes, 8 de junio de 2012

Uno puede recostarse en el suelo y clavar la mirada en el cielo. En algún momento parece querer decirnos algo, pero yo prefiero entender mi propio cuento. Veo las estrellas que deseo, las constelaciones que amo y ellas me cuidan de la forma en que les entrego mi corazón de la forma mas sincera.

La bóveda celestial es mi refugio eterno.

1 comentario:

Lunática dijo...

No tomemos el esquema del mundo y las leyes de su misterio.Mejor nos entregamos a ellos con una dosis de imaginación (a gusto.