Uno usa camisa adentro del pantalón, el otro por afuera.
Él prefiere zapatos con hebilla, el otro prefiere borcegos sin abrochar.
Un saco con onda va bien, el otro prefiere un tapado de plush negro.
Afeitado, prolijo y elegante. El otro se ríe, prefiere maquillaje, esmalte de uñas y muchos anillos.
Él se quedaría a ver una pelicula, vos quedate, dice el otro, yo me voy a vampirear por el mundo.
Todos los días va a la oficina. Gracias, dice el otro, yo me gasto -tu- sueldo en vivir -tus- sueños.
A él le gusta gruñir y quejarse, al otro le gusta reírse y no tener horarios ni responsabilidades.
Uno es tímido, el otro no.
El siente que le esta llegando el tiempo, el otro siente que se le acaba el tiempo.
Los dos verían El Gran Pez.
Los dos escribirían los mismos cuentos maravillosos.
Los dos leerían los mismos libros de aventuras.
Los dos tienen los mismos sueños.
Los dos comparten un mismo par de alas.
2 comentarios:
¡¡Qué lindo!!
Miyoymiotroyo.
Adoro las alas, siempre soñé con ser una mariposa. Por eso mis disfraces siempre llevan alas, violetas, blancas o negras.
Me hizo acordar a la propaganda desagradable de VH1 (o MTV no me acuerdo...) del ofiocinista y el rock star. No creo que la división sea tan tajante... lo de abajo seguro, aunque se vistan distinto y tengan gustos distintos, trabajar en una oficina no lo hace un infeliz al muchacho de traje...
Besos!
Pipistrela.
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