viernes, 11 de mayo de 2012

Reflejos

Aquel era un espejo que tenía el don de invertir el reflejo y contar una historia, que podía ser real o no, pero que a fin de cuentas imponía un posible sobre una imagen que debería ser fiel a nosotros mismos. Esto último no sucedía y, al mirarse fijamente, se encontraba con un otro yo sonriendo o concentrado en alguna tarea extraña, como puede ser cepillarse el cabello o mirarse las líneas de la nariz. No conozco de otros espejos similares, por lo que se, es único. De todas formas cabe agregar que hace años ya que no tengo noticias de él ni de cual fue de su destino.

Recuerdo si la última vez que me observé. Estaba de pie mirándome fijo, ojo a ojo y la respiración salía suave de mi boca empañando la imagen. Me acuerdo bien, estaba riendo como ahora. También me viene a la mente como con mi reflejo nos sumergimos en un sueño. Entonces si, frente a frente, cruzamos miradas y con la mano borré mi aliento de la superficie. Mi otro yo se asustó, le volví a sonreír, y me fui de allí a seguir guardando cosas en cajas.

Al otro día comenzó la mudanza y por esas cosas extrañas de la vida nunca más volví a encontrar aquel espejo de marcos de plata. Así comenzo una nueva historia, la del reflejo de aquella persona que solía ser.

2 comentarios:

Tom dijo...

Definitivamente no estoy conforme con el resultado, sin embargo prefiero insistir en este pozo creativo y no bajar los brazos.

Este pequeño texto no es mas que un montón de letras con un órden especifico. Quizás mañana pueda desarmarlo, soltar todas arriba de una mesa y volver a armar el rompecabezas.

Y entonces, si me vuelve la chispa, pueda lograr de esto algo mucho mas magico.

Mientras tanto, disfruten, que se yo.

N dijo...

A mi me gustó la idea que le dió origen. El espejo en la literatura es utilizado regularmente pero lo importante es darle una vuelta de tuerca más como acá hiciste.

Besos y pasaré a ver luego por posibles cambios. :)