Mostrando entradas con la etiqueta La Traición de los Valientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Traición de los Valientes. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de diciembre de 2010

Irracional Coherente

En un nuevo artículo escrito por la doctora y especialista Ellis Groenberg en la publicación del mes de diciembre de la revista temática Dedicated, nos habla de la aceptación y autosuficiencia del sistema neurótico. Esto, llevado a la práctica y al campo, significa el intento del quiebre de la infelicidad. ¿Es entonces que alguien puede superar sus problemas al construirles una barrera ficticia?

Sin desmerecer a la autora, recopilé varios textos de Romerê, Patrick Jhonnas y el ya fallecido Michael Anvert. En ellos pude descifrar, quizás, lo que yo considero el camino correcto a la eterna búsqueda de la felicidad (eterna). Durante toda la existencia de la humanidad que se pleantean los porqués del -existencialismo- y hasta el día de hoy nadie había conseguido respuestas satisfactorias (ni siquiera en el marco de la ciencia).

El bimestral escandinavo de Goteborg pareció interesarse en mis ideas pero al tiempo perdí el contacto. Lo mismo sucedió con la Gazzeta Medici en Roma y Zeitung und Psychologie en Berlin. Es entonces evidente lo que sucede.

Yo, como esta constatado en cada uno de mis reportes, creo haber encontrado el camino que lleva a la victoria sobre la depresión y la neurosis humana, aquella que genera depresión y recae en una aguda afásia para demostrar lo que nos sucede. Y ser el descubridor de semejante llave a las puertas de todos los interrogantes, es peligroso.

¿Quién puede decirme qué llevó a editores de Italia, Alemania y Suecia a descartar y archivar para siempre mis ideas? Quizás la sociedad no esté lista para superarse.

Como haría cualquier profesional, habrá que trabajar la mente de las personas de a poco, logrando que ellos mismos se percaten de sus errores hasta que, algún día, logren sonreír y abandonar el diván.

martes, 7 de diciembre de 2010

El Libro de las Verdades Absolutas

El libro de las verdades absolutas no es un libro cualquiera. En realidad tampoco podría considerarse un libro, ni siquiera un conjunto de textos, ni ensayos ni notas ni nada parecido. Por más que así se lo llame, de literario tiene poco y nada. Podría decirse que tiene muchas hojas, algunas perdidas y otras agregadas. Una tapa y otra contra tapa, ambas duras y sin identificar autores ni reseñas (en este caso no es necesario).

Con solo tenerlo en las manos uno ya sabe la primer verdad y es que, en ese libro (vuelvo a repetir, si así lo llamamos) convergen todas las verdades del mundo. Absolutamente todas, sin olvidar ninguna y que dan respuesta a todo aquello que uno alguna vez se preguntó, cuestionó o nunca se creyó. 

Si sigue una línea literaria o no es algo que no sabría afirmar ni desmentir, la única vez que lo sostuve solo me dieron la oportunidad de abrir una página al azar y leer. En ese momento me aclararon que, sumergirse en el saber absoluto era sumamente peligroso y podía llegar a ser mortal. Incluso me explicaron que la muerte no era lo peor que podía sucederme. Me contaron entonces que la naturaleza humana residía en la sed de conocimiento y que el alma suele anclarse en los sentimientos, lo cual evitaba que esta viva en sintonía con el cuerpo y la mente, destruyendo el equilibrio entre las partes. Un hombre con acceso a todas las respuestas de todas las preguntas llegará a tal punto en que no encontrará significado alguno en la vida. Ni siquiera puede pretender ser un eslabón de traspaso, como un sabio maestro o un erudito de todas las verdades. Leer del libro de las verdades absolutas más de la cuenta conlleva un castigo, universal por supuesto y debe ser comprendido antes de correr el riesgo.

Como dije anteriormente, hubo una noche donde tuve acceso a todas las respuestas. Pude haberme convertido en el hombre mas inteligente si así lo hubiese deseado, intentar quizás buscar el índice y leer las verdades de asuntos como ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? O por ejemplo ¿qué hubiese pasado si…? Sin embargo no fue el caso. A mí, porque me tenían en alta estima, solo me pidieron que abra el libro y, simplemente, lea.

Y no dudé un instante.

Al azar y sin pensar en un porqué lo abrí por el medio. Una hoja de color amarillenta se reveló ante mí. Los márgenes estaban decorados por un sinfín de garabatos en tinta azul, unos pequeños mamarrachos dignos de alguien que mata el tiempo mientras piensa. No había notas adjuntas ni más dibujos, solo un párrafo en letra cursiva, bien acostada hacia la izquierda, propia de un zurdo y coronado por un titulo en mayúscula. El doble subrayado le daba un aire de presencia y ciertamente llamaba la atención. No podría decir en que idioma estaba escrito, no era ninguno que yo conozca ni hubiese leído jamás. Sin embargo era una forma de escribir (si es que se le puede decir a eso idioma) totalmente entendible para cualquier persona en cualquier lado del mundo. Aparentemente no había necesidad de traducción alguna por parte de un tercero, no en este caso. Nada me era desconocido, ni extraño ni ajeno. Solamente una verdad se encontraba ante mí, absoluta e incuestionable, esperando a que yo decida que hacer con ella.

Así fue como me hice acreedor de una pequeña porción de conocimiento verdadero. Nunca nadie jamás iba a poder cuestionarme sobre un tópico en particular, ni discutirme ni justificarse. Y créanme cuando les digo que tener tal ventaja alimenta la vanidad al punto que transformé ese pequeño saber en mi orgullo y tema de conversación en cuanta charla surgía, ya sea en mi casa, en la calle, con amigos o incluso con desconocidos, sobre todo con ellos. Jamás dejaba pasar una chance para demostrar que tan culto y sabio era. Al fin de cuentas yo sabia la verdad absoluta a una pregunta universal que de poco, claro está, no tiene nada.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Filosofía universal

XZII (3) / Para aquellos individuos que supieron construir su camino dejando una enseñanza, ya sea para el bien o para el mal, habrá una compensación. Y aunque no escaparán a la muerte, su imagen continuará en la memoria de aquellos que aun conservan de forma constructiva o destructiva su legado.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El Dulce Sabor de lo Macabro

Era una imagen siniestra, la crónica de un mundo sin héroes ni milagros. En aquellos tiempos donde lo absoluto menguaba, de otoños grises y fríos, él decidió ir un paso más allá.

Se le acercó silenciosamente, cortando la oscuridad con un pequeño susurro de placer. La miró fríamente durante un instante, completamente hipnotizado. Reptó por los tablones del suelo esquivando la poca luz del ventanal y se congeló ante ella, erguido en todo su esplendor.

Durante unos minutos la contempló. Quieto y sin moverse, admiró su belleza, sus curvas, su cabello y su perfección. Analizó la distancia entre ellos, los obstáculos y el vacío. Se embriagó con su perfume y deseó poder derretirse entre sus brazos, hundirse en sus piernas.

Era ese momento el que guardaría para la eternidad en su cofre de los recuerdos.

Ellos dos, juntos. Ellos dos, separados. Ellos dos, solamente.

Nunca más Hoy, Para siempre, en la Eternidad
.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Implacable

Nuestro héroe recostó su cuerpo en el marco de la puerta y se dispuso a encender un cigarrillo. Su silueta recortaba la luz que entraba dese afuera, un Sol que lo ensombrecía al punto de congelarlo en lo que fácilmente podría haber sido la foto de una crónica de terror.

Y en el suelo yacía ella, aún con vida.

Sus rulos rojizos cubrían su mirada perdida. Respiraba con dificultad, sus pulmones se habían cerrado y el suelo temblaba al compás de su cuerpo agonizante. Poco a poco la vida comenzaba a irse, solo era cuestión de esperar, de ser paciente.

Inmovil y ajeno a la situación, decidió apagar lo que quedaba de tabaco. Giró la cabeza, la miró y sintió  un profundo asco. No de si mismo por lo que había hecho, sino por la imagen de ella ensuciando el suelo con su inmundicia. Tanto rechazo le dió que amagó con patearla, pero prefirió no ensuciarse el zapato.   

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mi Maldad, mi Naturaleza

Tú serás mi luz en la oscuridad, mi sol en la noche. Guiarás mis pasos y me llevarás por todos esos lugares que mi mente y mis sentidos jamás lograron comprender y siempre anhelaron conocer. Tomarás mi mano y me explicarás el Cómo y el Porqué de las cosas a nuestro alrededor.

Todo, deseo saberlo todo.

Aprenderé y viviré, una vez más gracias a ti. Beberé de tu boca y mataré la sed en tus labios. Exprimiré tu cuerpo hasta la última gota de sudor y lágrimas hasta que no quede nada más por conocer, nada más por entender.

Y entonces, cuando no haya más de donde absorver, cuando estés marchita y vacía, serás libre, quizás, si es que así lo decido.

Ya que esa es mi maldad y mi naturaleza, la de hacer y deshacer, tal como mi voluntad lo desee.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Tormentas del Amanecer

Dijo:
Desde el comienzo de la historia que camino entre el romance y la pasión, el cariño y la devoción. Ya que lo que convierte a un hombre en Santo es lo mismo que lo lleva a Diablo.

¿Es que aun no entiendes como funciona al mundo?

Desde el acto más heroico hasta la aberración más inhumana...

Todo en esta vida se reduce al amor.

viernes, 29 de octubre de 2010

Caminos de descanso

Una larga escalera de piedra gris y fría sube al cielo en forma de caracol. Del otro lado, un túnel oscuro y húmedo despide un olor nauseabundo de sus profundidades, quien sabe que lo habita o hacia donde va. Cerca, dos puertas de madera de roble se enfrentan desafiantes, una con picaporte de plata y forma de águila, la otra con picaporte de oro y diseño de león. No muy alejado, un balcón con vista al mar saluda la nueva luna que amenazaba con devorarse al sol, en un atardecer púrpura y fresco.

Saben ustedes que con la imaginación se viaja?

Hoy es mi morada, a la que llego subiendo una escalera, bajando por un túnel, cruzando un par de puertas, hasta llegar al balcón, donde descanso mi alma en el ocaso del tiempo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Del Mar y la Tormenta

La más inmensa negrura conquistaba el infinito y donde sea que nuestro héroe mirara parecía que no había nada más, y la nada misma era entonces.

Primero frunció el ceño y sus cejas se juntaron dándole lugar a unas pequeñas arrugas que terminaron de unirlas. Sus ojos cristalinos se humedecieron y de la comisura del párpado el lagrimal dejó escapar un grito de auxilio.

Este grito ahogado se abrió paso por la mejilla y bajo hasta la boca. Como una gota de llanto que no encontraba obstáculos supo esquivar los labios y usando el mentón del héroe como trampolín se soltó en caída libre hacía un destino incierto,  y todo fue silencio.

Pero ese silencio pareció cobrar vida y aquello que parecía muerto comenzó a nacer una nueva vida. El vértigo se hizo presente y amenazó con destruir su figura. La lágrima luchó por mantenerse única y entera moviéndose al compás de las alturas y del peligro.

De repente la oscuridad dejó de ser oscura para pasar de un negro a un azul profundo. Y cuando la lágrima empezaba a acostumbrarse al vacío fue que descubrió que más allá de toda esperanza estaba el cielo.

Bajó en caída libre esquivando nubes, algunas de ellas terribles y poderosas. Le tronaban con furia y la escupían palabras de odio y violencia. Sus brazos en forma de rayo parecían no alcanzarla nunca y con aliento renovado aceleró la marcha.

Cortando el aire y esquivando brillantes relámpagos, la lágrima de nuestro héroe se erguía indómita e invencible bajando por las largas columnas del cielo. Y notó entonces que no estaba sola.

Un gran estruendo cortó el cielo y en lo que es un abrir y cerrar de ojos logró observar por sobre su hombro como detrás suyo un ejército de gotas de lluvia volaban dispuestas a darle caza. Juntó sus brazos al cuerpo y se apresuró con la prisa de quien corre por su vida.

Huye mi pequeña, huye.

viernes, 22 de octubre de 2010

Clave de Sol

Se subió al pentagrama y comenzó a caminarlo, a recorrerlo. Pero no fue hasta que comprendió sus silencios que Solfeo acudió a su encuentro. Este le dió la bienvenida y le otorgó el regalo del sonido. En malas manos, le dijo, puede ser terrible. Sin embargo, si se usa el corazón entonces se volverá algo mágico… y conocerás aquello que en palabras recibe el nombre de Música.

Nuestro héroe no pronunció palabra alguna. Se limitó a observar y seguir paseando, entre círculos flotantes. En algunos casos se detenía y los golpeaba despacito, pero todo seguía igual. Levanto uno en el aire, lo dio vueltas y nada sucedió. Volvió a hacerlo, esta vez más alto pero tampoco hubo respuesta. Con una notable molestia en su rostro volvió a intentarlo, buscando llegar al cielo mismo y tocar las nubes inalcanzables.

Pero algo salió mal. La pequeña esfera vacía salió disparada al techo del mundo, llegó al algodón que corta el infinito celeste y lo traspasó como la nada misma perdiendose en el tiempo. Ahora era momento de esperar que vuelva. Y Solfeo sonreía, tocado por la ternura que le causaba la situación.  

Y de repente un punto oscuro se cortó a lo alto. La pequeña esfera volvía de un largo viaje. Y nuestro héroe se preparó para atajarla, sin embargo el objeto en cuestión había alcanzado una velocidad sin igual y se dirigía de manera cortante y terrible hacia el suelo.

No hubo caso. Por más que lo intentó, le fue imposible atajar semejante tono y este explotó contra el pentagrama. Nuestro héroe cayó hacia atrás tapándose la cara del susto. Al abrir los ojos encontró un jirón de lineas que anteriormente habían tenido forma redonda. Se acercó, las levanto y comenzó a jugar.

De una enredadera repleta de movimientos espiralados, comenzó a transformarse bajo las manos de un concentrado héroe una letra G. No convencido aún de haber completado su obra, continuó retorciendo las lineas y las convirtió en una letra S. Algo faltaba y decidió unir las formas, encontrando así, después de mucho esfuerzo, una delicada pieza que unía sus dos ideas primarias, dos letras que formaban una.

Y fue como Solfeo transformó su sonrisa en lágrimas de emoción.

Canta ahora, héroe, que el mundo escuche tu melodía.