viernes, 19 de noviembre de 2010

Flores al azar

Eligiré entre las damas de mi predilección, aquellas que llenen mi paladar con colores exquisitos.  Las seduciré con hechizos y serán... mías. Beberé de sus jugos y me alimentaré de sus carnes hasta decir basta.

Rubias, morochas, pelirrojas, traicioneras, fáciles, difíciles, hermosas y no tanto... hasta quedar satisfecho y completo. Entonces sacudiré la suciedad de su inmundicia y me iré silbando en la noche. Y podrán encontrarme, siguiendo el aroma de sus perfumes que mi paso dejará como un inconfundible rastro, como un camino del cual no hay retorno.

Y una vez más me verás... deseando ser mía (quizás) una vez más.

Pero, querida, ten cuidado. No soy lo que soy y no parezco lo que luzco.

Ya que esa es mi maldad y naturaleza, la de hacer y deshacer, tal como mi voluntad lo desee.

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