Eligiré entre las damas de mi predilección, aquellas que llenen mi paladar con colores exquisitos. Las seduciré con hechizos y serán... mías. Beberé de sus jugos y me alimentaré de sus carnes hasta decir basta.
Rubias, morochas, pelirrojas, traicioneras, fáciles, difíciles, hermosas y no tanto... hasta quedar satisfecho y completo. Entonces sacudiré la suciedad de su inmundicia y me iré silbando en la noche. Y podrán encontrarme, siguiendo el aroma de sus perfumes que mi paso dejará como un inconfundible rastro, como un camino del cual no hay retorno.
Rubias, morochas, pelirrojas, traicioneras, fáciles, difíciles, hermosas y no tanto... hasta quedar satisfecho y completo. Entonces sacudiré la suciedad de su inmundicia y me iré silbando en la noche. Y podrán encontrarme, siguiendo el aroma de sus perfumes que mi paso dejará como un inconfundible rastro, como un camino del cual no hay retorno.
Y una vez más me verás... deseando ser mía (quizás) una vez más.
Pero, querida, ten cuidado. No soy lo que soy y no parezco lo que luzco.
Ya que esa es mi maldad y naturaleza, la de hacer y deshacer, tal como mi voluntad lo desee.
No hay comentarios:
Publicar un comentario