Cuando las aguas agotaron su furia lentamente se retiraron hacia las costas y fueron seguidas por días de sequía y noches de frío. Aquellos que soportaron el embate de la naturaleza le dieron la amarga bienvenida al decimoquinto invierno. En aquél lugar, un año no equivalía a doce meses, tampoco a nueve, mucho menos a quince. Un otoño duraba lo que debía durar, se tomaba el tiempo necesario y no se apuraba para llegar, mucho menos para irse.
Eran tiempos extraños pero, para ellos, lo extraño era normal. No les importaba tener que construir sus casas por encima del suelo para evitar inundaciones, tampoco les era un incordio abrazar las aguas en esos días de calor extremo. Si las playas se escapaban más allá de sus ojos, abandonaban sus moradas y perseguían la sombra hasta las montañas que crecían en el horizonte. Eran viajeros del mundo, no había nada que los pudiese detener. Y viajando, todo era extraño, pero como dije, todo lo extraño era normal.
A veces, los bosques de árboles infinitos hasta el cielo caían presas del fuego y ellos una vez más se veían obligados a juntar sus pocas pertenencias. Se retiraban, a pasos cortos, a buscar refugio en otro lugar. Parecía que la vida era un viaje sin fin, destinados a vagar por los senderos del olvido. Cuando encontraban un sitio al que podían llamar hogar, entonces la furia les devolvía un golpe y otra vez se veían en la obligación de juntar lo que pudiesen rescatar para volver al camino.
Aquél invierno entonces fue el decimoquinto y el más largo de todos (que los viejos recordaban, por historias en su mayoría). Ni el séptimo verano fue tan extenso, ni la tercer primavera, aquella que se contaba fue la más hermosa de todas las primaveras que vió el mundo. Con días que duraban hasta cuatro noches, parecía imposible conseguir agua. Será que cuando caía el sol, la luna jamás salía al encuentro y ese invierno fue, definitivamente, el más crudo de todos los que sufrieron hasta entonces.
2 comentarios:
Muy bueno...
"...destinados a vagar por los senderos del olvido."
Trrremendo.
Me gustó...
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