viernes, 17 de diciembre de 2010

Laberintos

Diecisiete laberintos construyó a lo largo de su vida y ninguno era igual al otro. Seis de ellos eran circulares pero solo dos contaban con pasillos curvos. De los tres que tenían varios niveles solo uno tenía dos salidas, hacia arriba y hacia abajo, pero no hacía la izquierda o la derecha. Cuatro contaban con guardianes en su interior (traídos de los opuestos puntos cardinales del mundo) y otros cinco se caracterizaban por tener juegos de ingenio que servían de llave para abrir nuevos pasillos y corredores. Dieciséis tenían salida y uno era una trampa, aquel que fue construido como prisión y entretenimiento, hace ya mucho tiempo atrás. Dos de ellos habían sido entregados como regalos y uno tenía la curiosidad de tener forma piramidal, apuntando hacía el Sol en forma de flecha. Tres laberintos eran funcionales solo en la oscuridad y siete de ellos habían sido nombrados alguna vez en canciones populares o leyendas lejanas.

Pese a los esfuerzos, jamás se encontraró plano o mapa alguno.

2 comentarios:

Amor primario dijo...

Un quilombo bárbaro! Suerte al entrar...o al salir...Beso niño, y que tenga un exclente fin de año comiendo esos bichos raros que dijo iba a pedir de menú...

Cínica dijo...

La vida no?

no hay manual, pistas, ni nadie que nos diga que va a ocurrir, con queé nos iremos a encontrar!!
Claro que... algunos nunca pueden salir, están destinados a enfrentarse con lo que sea, SIEMPRE.