Me miró con esa mirada cruzada, de loca a punto de explotar. Se me crisparon los pelos del brazo y (estoy seguro que) supo darse cuenta. Desencajada total, con la vena llevando un caudal de sangre casi forzando el desborde. Y yo, paradito delante de esa maniática de mierda.
Es que yo no sabía que decir ni que hacer. Decirle Mi amor tranquila solo hubiese despertado más furia en sus entrañas. Imagináte mi cabeza, dudando si irme corriendo o pararme como Macho que soy. Pero ella estaba en otra, te juro. No se cuanto fue que duró ese instante, pero sentí la tormenta acercarse a vuelo de gigantes. Era la imagen misma de quien pisó el palito. Y ella no era ninguna santa, eso te lo firmo acá mismo.
Y bueno viste´s, la agarré en esos días y sabemo´ que en esos días no se jode (viste´s).
1 comentario:
Jajajaja
Recreaste en mi, millones de momentos y esecenas!
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