Esta es la leyenda que la gente recordará con el nombre de La Traición De Los Valientes y si sucedió o no, lo dejo a cuenta del lector. No espero que lo sucedido a lo largo de estas páginas sea tomado de forma literal, mucho menos fantástica, puesto que los extraños sucesos que se dan en la mente de los hombres pertenecen a un terreno que aun hoy la humanidad no supo encontrar forma de dominar. Y es una gran suerte para nosotros, ya que imaginen lo que pudiese acontecer si las ideas cayeran en malas manos.
Dícese así que en nuestras cabezas existe un sinfín de mundos paralelos creados por nuestro propio inconsciente. De allí nacen todas las atrocidades conocidas y desconocidas, como a su vez, también lo hacen los gestos más esperanzadores, bellos y ausentes de intención. Somos capaces entonces de crear unicornios, dragones alados, o incluso dragones unicornios, si eso nos deja contentos. Y no siempre dominamos nuestras creaciones, porque a veces, el don se nos va de las manos, incluso mientras dormimos, lo cual se denomina soñar.
Tan fuerte es el poder del subconsciente que en ocasiones logra ser más que la misma conciencia, transformándonos en seres carentes de coherencia. Pero la realidad lleva a que en nuestras propias historias, hasta lo absurdo pueda equivaler, objetivamente hablando, a la verdad absoluta. Ellos son los locos, susurra la gente, y no tienen idea que esos soñadores son aventureros de cuentos que jamás les fueron leídos (y por lo tanto jamás comprenderán). Nótese aquí la palabra soñador, usada en forma de substantivo, dando nombre a una raza de viajeros sin alas. Se los encuentra en cuentagotas, en un plano que se eleva a escasos centímetros del suelo, imperceptible para ojos no entrenados. Son pocos y quienes comprenden el significado de la palabra los valoran como tesoros mismos, una fuente casi inagotable de puertas sin llave hacía destinos inciertos, quizás no construidas aún.
Así pensaba él, quien escondido detrás de un escritorio llenaba renglón tras renglón buscando llegar a puerto seguro. Soltó la pluma y se llevó las manos a la cabeza, estaba exhausto de tanto escribir. Su próxima novela ya tenía fecha de edición y a pesar de contar con tiempo de sobra, todavía sentía que le quedaban demasiadas correcciones por realizar antes de que su obra viese la luz. Si tuviese con quien compartirla, quizás, le resultaría más fácil. Miró a su alrededor y solo encontró murallas de libros sobre libros, bibliotecas infinitas que chocaban con los techos, papeles desbordados de palabras, algunos restos de comida, la música sonando suave de fondo. Se sentía solo, absolutamente solo y abandonado. Gracias que todavía me queda la imaginación, pensó, y continuó con la revisión de sus textos.
La mención a este soñador en particular no es pura coincidencia. Podría decirse que en el transcurso de su vida había escrito una gran cantidad de textos. Algunos con sentido y otros sin, guardados quien sabe donde, quizás en cajas o ya devorados por el tiempo. Muchos ensayos, con dirección y conclusión; otros directamente inconclusos. Cuentos de fantasía con personajes asombrosos e historias de aventuras en lugares desconocidos destinados a ser encontrados solamente por su mente. Papeles y servilletas llenos de extraños garabatos con la intención de convertirse algún día en la idea cuna de una gran obra maestra. Carpetas y cuadernos con dibujos y composiciones, reflejos de su alma y crónicas de vida donde se cuentan tanto tristezas como alegrías. O quizás aquellas anotaciones en la pared, llenas de párrafos que no seguían una dialéctica marcada, una línea de composición o una trama en particular.
Tanta información, tanto derroche de creatividad. Porque no es nada fácil despertarse en medio de la noche, buscar lo primero que uno encuentre a mano y empezar a escribir. A veces las ideas fluyen, otras no.
Y nuestro soñador tenía muy en claro que todo lo que uno lee, todo de lo que uno aprende y asimila, esta compuesto nada mas que por una extraña combinación de letras. Veintiséis, para ser más exactos, que forman el abecedario y que dan libertad absoluta para que sensaciones y pensamientos queden registrados, ya sea en una pantalla, una pared o una hoja.
Para explicar el horrible sentimiento de impotencia y odio que nuestro soñador guardaba hacia la rutina, solo necesitaba ubicar una cierta cantidad de letras en su correspondiente lugar. Con esos caracteres, de la A a la Z podía, de la misma manera, detallar la felicidad que le generaría conocer el significado del amor. Si su deseo fuese crear una bestia de gigantes proporciones y maldad absoluta solo necesitaba adjudicarle un nombre y elegir los grafemas para que esa criatura cobrase vida.
Tanta información, tanto derroche de creatividad. Porque no es nada fácil despertarse en medio de la noche, buscar lo primero que uno encuentre a mano y empezar a escribir. A veces las ideas fluyen, otras no.
Y nuestro soñador tenía muy en claro que todo lo que uno lee, todo de lo que uno aprende y asimila, esta compuesto nada mas que por una extraña combinación de letras. Veintiséis, para ser más exactos, que forman el abecedario y que dan libertad absoluta para que sensaciones y pensamientos queden registrados, ya sea en una pantalla, una pared o una hoja.
Para explicar el horrible sentimiento de impotencia y odio que nuestro soñador guardaba hacia la rutina, solo necesitaba ubicar una cierta cantidad de letras en su correspondiente lugar. Con esos caracteres, de la A a la Z podía, de la misma manera, detallar la felicidad que le generaría conocer el significado del amor. Si su deseo fuese crear una bestia de gigantes proporciones y maldad absoluta solo necesitaba adjudicarle un nombre y elegir los grafemas para que esa criatura cobrase vida.
Ellos son los locos, creía escuchar de vez en cuando, y la verdad que algo de razón tenía.
2 comentarios:
Me gusto, ya lo sabes,así que me ahorro de dar explicaciones, cosa que odias. =)
Me despido con dos frases que se que no te van a gustar, o bien, seguro vas a tener algo que decir y/o agregar... sobre todo de la primera. Pero te aclaro que no se te esta permitido, ¿ok?.
"Son tiempos difíciles para los soñadores."
"You may say I'm a dreamer But I'm not the only one."
Besote(K).
Me sumo a Nina y te digo:
"DREAMS, LITTLE DREAMS..."
jajajajajajaja
No, hablando en serio, qué tema este de la locura. Da para una bocha, miralo sino al Astor y la baladita que se mandó. Pero igual jamás escribiría sobre eso, me da miedo, intenso y profundo miedo.
Si vos te animás...estaría genial. El mundo no-mundo, las reglas no-reglas, la realidad no-real...es un universo de reveses.
Publicar un comentario