lunes, 29 de agosto de 2011

Vencedor Vencido

Y por primera vez en toda esta historia desde que fuese contada, se atrevió a darle la espalda al héroe de héroes. Cerró los párpados con la lentitud de siete siglos y torció la cara con mueca despectiva acompañando el giro del cuerpo. Dio media vuelta y partió en la mas absoluta soledad, dejando atrás al vencedor vencido. 

Al borde del acantilado sin fondo, nuestro héroe luchaba por contener una única lágrima que insistía con dar batalla. En sus brazos, una princesa exhausta se aferraba al último hilo de vida. La botella, rota en mil pedazos, aún humeaba frente a ellos. ¿Es que así debía terminar esta historia? Jamás, nunca. 

Le ordenó al llanto esperar, recostó a la doncella sobre las cenizas de aquel páramo gris y con la fuerza de los iluminados se levantó una vez más como el pasado supo verlo, pero esta vez a diferencia del ayer, sus ojos escupían venganza y de su mandíbula brotaba dolor.

Corrió entonces con la velocidad del tiempo que no transcurre y le dio alcance al pié de la montaña. Aún de espaldas, el antihéroe lo oyó venir y se detuvo sin necesidad de darse vuelta.  

Cada vez te pareces más a mi, héroe, le susurró con desgano. No puedo oler en ti más que un despiadado anhelo de muerte y revancha, tu hedor asquea a la distancia. ¿Dónde está ahora aquél héroe de héroes que cantaban las canciones? Por aquí, no lo veo.

Nuestro campeón sabía que solo le quedaba una única salida. Llevando sus manos en dirección al morral que guardaba su mas preciado tesoro, gritó valientemente:

Mientras ella siga con vida entonces habrá esperanza! Nada ni nadie podrá alejarla de mi lado! Incluso aunque deba sacrificar mi cuerpo y alma, tú no podrás hacer nada por… 

Repentinamente enmudeció. A su costado no colgaba más el morral. Se desesperó, buscó y dio vueltas en sí mismo superado por la sorpresa y la negación.

Una terrible carcajada lo despertó y dándose vuelta al fin, el villano invocó un nombre, imperceptible, pero para la mayoría, un nombre propio con historia. Por detrás de una gran roca, una pequeña figura respondió al llamado. La mirada del héroe se desfiguró. Ante el, se mostraba ahora aquel misterioso mercader con quien supo negociar la forma para salir del laberinto decimoprimero de Peznar

Acercándose al villano y con una diabólica sonrisa dijo entre sílbidos He aquí lo que le prometí amo, sus deseos son órdenes.

Al mismo tiempo que un trueno explotó en relámpago, el antihéroe levantó en las alturas el morral que contenía el tesoro del héroe. 

¿Es esto lo que buscas acaso? Hace rato que me pertenece, y debo agradecerte a ti únicamente.

Roto y malherido, el antiguo campeón se desplomó en seco, de rodillas ante él, una vez más, vencido por su otro yo. 

Debo recordarte, héroe, algo que tu ya sabías. Esta historia no puede tener un final feliz

Terminó de pronunciar las palabras y abriendo la antigua bolsa de tela color marrón le mostró al mundo su contenido. De su interior sacó una brillante luz del tamaño de una avellana, la cual manipuló con cauteloso cuidado. 

Esto que ves aquí, héroe, me lo has dado tú en mano. Es el Final Feliz que te fuese regalado al principio de esta historia y que, al igual que un traidor, supiste vender por un fin superior. Ahora, esta leyenda me pertenece, a mí y a nadie más.

Acéptalo de una vez héroe, admite la derrota, esta vez, te han vencido.

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