Trece personas y un número de mala suerte; todos y cada uno de ellos en una única nube, haciendo equilibrio para no caer al vacío. Doce quedarían de pie mientras que un desafortunado habría de abandonar las alturas, pero ¿quién sufriría semejante destino?
Dos de ellos cruzaban miradas y sin decir palabra complotaban en silencio, no obstante lo cual, parecían no ponerse de acuerdo en la víctima elegida. Cinco se sostenían agarrados los unos a los otros, tres de los cuales concentraban sus pensamientos en idear un plan en caso de que alguien sufriera un accidente. Otros cuatro esperaban el momento oportuno para acomodarse dentro de la espesura del cielo. Nadie se atrevía realmente a realizar movimiento alguno. No había armonía y sin embargo tampoco anarquía. Todos esperaban, observando hacía abajo con prudencia y cautela. Uno de ellos consideraba en saltar por el bien de los demás, sin embargo, su ubicación en el centro significaba que cualquier paso condenaría a otro a la perdición. El peligro era evidente, y en el horizonte para agregarle tensión a semejante situación, una tormenta mostraba sus primeros relámpagos recordándoles que el tiempo se terminaba.
O todos o ninguno, pensaba el el tercero contando desde los cinco primeros. Intentaba convencerse, pero sabía con tristeza que no había forma de evitarlo, uno sería el elegido. Y por mas que miraran hacia abajo, no se observaba nada mas que la nada misma. ¿Es que acaso caer es una opción? gritó valientemente el decimosegundo. No distingo suelo ni semejantes, contestó el octavo.
¿Dónde estamos? preguntaron todos al mismo tiempo.
Ninguno tenía la respuesta, ni siquiera intentaron responder.
3 comentarios:
Es un buen paralelismo con cualquier movimiento de militancia perseguido por el poder. Sé que no fue esa tu intención al escribirlo, pero fue lo que pensé mientras leía.
Muy bueno, huelga decir.
Hoy vote en la 113 y me acorde de esta entrada.
Beso
Me estresé, me angustié.
O soy una sensible e mierda, o vos un genio escribiendo. Optemos por lo segundo.
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