martes, 9 de agosto de 2011

¡Cuidado Héroe!

Mientras nuestro héroe contemplaba la dulce tentación del Deseo Impuro, a muchas páginas de allí una joven damisela quitaba cuidadosamente las sedas que cubrían su figura y se disponía a tomar un delicioso baño en una tina llena de leche de bambú, traído de muy lejos, más allá de las fronteras del reino y a pedido suyo únicamente.

Se ubicó en el borde, extendió sus brazos y rápidamente unas esclavas de rasgos orientales llegaron para sostenerla y ayudarla. Con un suave y delicado movimiento sumergió un pie en la bañera. Fresca, con la fuerza de la juventud de trescientas vírgenes, sintió la temperatura y consistencia del baño al dejar hundir su cuerpo por completo, entregándose al calmo nacer del atardecer, a la diosa de la belleza y la longevidad.

La servidumbre se retiró, por orden de la muchacha, que disfrutaba con placer de su momento. Apenas se le podía distinguir del rostro una blanca sonrisa mientras sus cabellos conquistaban el suelo de la habitación cayendo libres por fuera de la tina. Jugaba embelezando sus brazos con palabras de luz, moviendo sus infinitas piernas de aquí para allá, salpicando pequeñas gotas por todo el lugar, revolucionando los aromas del amizcle y anís que aún humeaban de los sahumerios.

Al mismo tiempo, en otra página de este libro, Arga le confesó su amor a Juno, pero Itribio estalló en cólera, abandonado su cariño por ella. Tronaron las constelaciones y este es el punto de la leyenda del héroe donde cuatro historias se unen (desde cinco lugares diferentes), por los destinos que cada uno de ellos dibujó en el pentagrama de la creación alguna vez antes de ser música.

En aquella noche de verano, la joven doncella sintió en su jamás tocada piel que alguien a la distancia la observaba fijamente, y quien la observaba no tenía interés alguno en quitarle los ojos de encima. La espiaba, como por un arte de magia que no comprendía.

En aquella tarde de primavera, nuestro cazador de estrellas se dejó llevar por la dulce tentación y destapó la botella. En su interior, una princesa de un relato ajeno buscaba a alguien con su mirada, la obscenidad en el deseo del héroe la ponía incómoda.

En aquella noche de invierno, un antihéroe, que aún no se había convertido en tal, llegó después de cruzar los apoteóticos desiertos de Ghaba a la tienda del serpentino mercader de Thurmekhalaâbar, en busca de una víctima digna de fama y gloria.

En aquel mismo polvoriento día de otoño, alguien que todavía no fue nombrado en este relato, dio la orden de comenzar el juego una vez más. La repetición de la historia, de boca en boca, de principio a final.

¡Cuidado héroe, detrás de ti!

4 comentarios:

Belén dijo...

Claro que sos rolero! Vos debés ser el que guía el juego con la historia...copado, che. Nunca jugué, pero me lo imagino flashero.

No creo que nos conozcamos, a juzgar por tu foto de perfil. Pero a juzgar por la mía, soy una hippie desnutrida que se pasea semidesnuda por la vida...así que todo puede ser en el mundo de los avatares.

Me gusta la idealización de la mujer, bien bien medieval. Seguí escribiendo!

Tom dijo...

a) Rolero 100% pero no el guía, jugador.

b) Por tu foto de perfil, coincido en que no te conozco, doy fe que soy el mismo de mi foto, pero no creo que seas la hippie esa (sin embargo, todo puede ser en avatares...)

c)la mujer medieval es el premio al que aspira todo heroe, no?

Sofía dijo...

noooooo !
quiero más
es casi tan envidiable tu forma de escribir como tu creatividad
siga asi de delirante
saludos

Nina dijo...

Me sumo a lo dicho, me gustan tus escritos. En este me gusta sobre todo la descripción de la mujer, como bien dijo Peperina, con ese toque bien bien medieval.

Besote querido.