lunes, 8 de agosto de 2011

Dulce La Tentación

Era una botella; un envase; una prisión. No era grande, tampoco pequeña, suficientemente cómoda como para cargar incluso sostenida del cinturón. Su forma; sus líneas y detalles llamaban poderosamente la atención de quien la mirase... De base huevoide, con finas curvas sobre el vidrio espejado de azul tornasolado, dicen, para emular los colores del océano profundo. Botella de piratas, han dicho. O que allí se esconden maldiciones, que al descorchar la tapa se escapa un alarido de mujer y todos caen al suelo quebrados en llanto.

Todo incorrecto. Todo mentira. En las líneas doradas que diagonalmente cortaban el recipiente se podía leer, muy claramente, la utilidad ofrecida, claro, si se era erudito en lenguas antiguas. No había trucos de magia, engaños o traiciones. No habitaban genios ni aladinos, esta no era una botella cualquiera, esta era una botella con un don especial.

Puesto que lo que el mercader le ofrecía a nuestro héroe no era ni más ni menos que un Deseo Impuro extraído de manos hechiceras con ganas de venganza, encerrado en un envase de vidrio en forma de cofre para viajeros. Lo invitó a abrirlo y verlo con sus propios ojos; el pecado le lamía la oreja.

Es dulce la tentación que hoy se te regala, ¿no lo crees héroe?

3 comentarios:

Nina dijo...

Hablando de deseo y de la dulce tentación, me acabo de enterar que es es ¡El Día Internacional del Orgasmo femenino! ¡SALUD para TODAS las mujeres! =)

Besote enorme y pedile al héroe que te lleve a disfrutar de esa dulce tentación.

Sofía dijo...

Usté es un genio.
Mis tentaciones son igual de tentadoras, pero amargas.
saludos!

Belén dijo...

Salú Nina a usted también.

Debo decir que cada vez me intriga más este héroe. Siga escribiendo nomás.