lunes, 12 de marzo de 2012

Un hombre coherente jamás buscaría dañar por dañar, excepto que en su retorcida razón de pensar tenga sentido el hecho de inflingir sufrimiento por placer y nada mas que por placer. En tal caso, podría decirse que es una química la que hace la perversa magia en la piel y que el problema esta en la oscuridad de la mente. Problema que alguien con los pies en la tierra no habría de tener, y aún así, sigue con esa necesidad de conseguir de los demás lo que no puede encontrar en su soledad.

En estos días extraños que me tocan vivir, dónde mi cabeza y mi corazón parecen estar tan podridos como brillantes y repletos de luz, me viene a la memoria una breve historia que remite a un hombre maldito por un juramento de venganza. Créanme queridos que si fuese por mí ya hubiese trasladado el relato a papel como suelo hacer con estos dedos cargados pero si vuelven unos pasos atrás en el tiempo sabrán que algún hechizo malvado obra en el planeta y me roba la inspiración.

No voy a pronunciar su nombre en estos lados y lo llamaré como a una persona triste que atormentado por el deseo de un no encontrado cayó bajo el peso de la noche y sus astros. Obligado a vivir en ocasos y amaneceres, escudado en sus propia locura, puesto que esas noches de luna la carga de su mirada era tan pero tan dolorosa que se veía obligado a esconderse de ella. Ni lupino ni séptimo hijo, una bestia si, pero de dolor y tristeza.

Así siguió al día de hoy, vagando el mundo dándole la otra mejilla a la gran enamorada. Ni yo se que pudo haber hecho para que lo castiguen a semejante aventura. Nadie coherente haría algo así, ni por el simple hecho de dañar por dañar, ni por placer ni semejante. Hay algo más ahí, profundo en un agujero que yo no se si me atrevo a descubrir, no se si me atrevo a descubrir.

Vale la pena el cuento, pero en alguna ocasión donde me nazca.

2 comentarios:

N dijo...

A pesar de que no comente, siempre leo, y este post me llegó muchísimo.
En especial la primera parte.

Seguí escribiendo y en especial publicando Tom, me despejo leyéndote.

Un beso,

N dijo...

Tom: Es una de las leyes de la vida el todo vuelvo, aunque espero salir de todo esto de la mejor manera sin ganarme un "enemigo íntimo"

Un beso.