Un día triste, de esos grises de invierno (no como estos agoviantes y húmedos días calurosos), Valderroble escuchó con atención la charla entre dos hombres allí en el bar, a tres mesas de distancia de la suya. Uno sufría por la pasión de un amor no correspondido al que llamaba por el nombre imposible, mientras que el otro se quejaba de haber desperdiciado toda su vida con una misma y única aburrida mujer.
1 comentario:
Bu que triste...nostálgico...pero cuan real! son cosas que pasan y está buenísimo que uno haga el click a tiempo y elija su destino!
Un besito enorme!
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