Admiren el suave movimiento de mis manos, hipnotizan con sus curvas serpentinas mientras dibujan imágenes invisibles que flotan en el aire. Disfruten la prosa de mi cantar, endulcen sus oídos con estas palabras llenas de misterio e incertidumbre, puesto que lo que hoy les traigo es una demostración de poder que la razón no puede explicar ni mucho menos comprender.
Enfoquen su concentración en mis ojos. Profundos ojos negros sin fondo, no dicen nada de nada. Busquen una respuesta, intenten entender. Hoy (ni mañana, tampoco ayer), voy a lograr lo que nunca nadie antes logró. Un visionario, un manipulador de las artes taciturnas de tal porte, hoy les extraerá de sus mentes la certeza del saber. Usted lo ha escuchado bien, la certeza que reside allí en su corazón.
Fijaos en mis dedos, estos dedos que se mueven viperinamente, largos y puntiagudos envueltos en perfumes acaramelados, entran delicadamente por la imaginación y se roban, de manera silenciosa, tu certeza, tu seguridad y algo más que no diré, por mas que me torturen, nunca lo diré.
Y con eso que quité y no te diré, desaparezco en una sombra para que siempre te preguntes el -como- y el -porqué-, de lo acontecido mientras tu mente intentó perseguir las letras de este humilde cuento disfraz de un mago timador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario