lunes, 24 de enero de 2011

Paciencia

Me senté en la esquina más alejada del bar, escondiendo mi rostro bajo el ala de mi sombrero de la suerte. Cerré mi abrigo con mis dos manos intentando combatir el frío, estiré una pierna sobre una silla y me fundí en la oscuridad esperando.

Sabía que no tardarías en llegar. Endulcé mi paciencia con el coñac de la casa y me tenté con agregar una pinta de cerveza, pero me pareció demasiado, ante todo la cordura. Mientras pasaron los minutos y las horas el salón comenzó a llenarse de figuras extrañas, desde cantores y fabuleros hasta apostadores y ladrones. Hombres de bien se mezclaban con la más baja calaña, era lo hermoso del ambiente. Los gritos y las voces fuertes se tejían entre canciones y golpes secos al suelo marcando el compás. El humo del tabaco húmedo tapaba las fragancias al sopero que supuraba jugoso dentro de la cocina. Y en un costado me encontraba yo, quieto y en silencio, paciente y cauteloso.

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