Todos saben (ya sea en su conciencia o inconsciencia) que en algún momento de nuestras vidas nos vamos a cruzar con un eufenuz. Algunos tienen la suerte de encontrarse a varios durante su existencia, otros, en cambio, lo logran una sola vez y, en el peor de los casos, sucede cuando uno aun es joven e inexperto.
Los eufenuces están, van y vienen, los vemos y no los reconocemos. Son como nosotros, como ellos, como aquellos. Nadie los ve y sin embargo todos saben que caminan, respiran y nos hablan. Son imposibles de distinguir, excepto, cuando deciden que es el momento indicado de hacerlo.
Todos los eufenuces tienen algo místico. Son criaturas que se muestran en el momento menos pensado, de la manera más disimulada posible. Un amigo, un enemigo, un conocido o un desconocido. Jamás se sabe donde y cuando se van a aparecer. Sin embargo, si uno abre bien los ojos y se mantiene muy atento, quizás llegue a reconocer el momento exacto en que ellos hacen lo que mejor saben hacer, dar una oportunidad única.
Los eufenuces no son de este mundo. Son esa oportunidad menos pensada, la mano amiga, la respuesta necesaria en el momento justo. Son los mensajeros de la suerte y la bocanada de aire en tiempos de oscuridad. Cuando uno dice que el tren pasa una sola vez en la vida entonces esta esperando encontrarse con un eufenuz (si es que lo hizo y no lo reconoció).
Ellos se acercarán y ofrecerán, de la manera más extraña, una posibilidad única, dirían las fábulas, una chance mágica. Reconocerlo y aprovecharlo depende de uno mismo.
La clave es estar siempre abierto a vivir algo nuevo.
Los eufenuces están, van y vienen, los vemos y no los reconocemos. Son como nosotros, como ellos, como aquellos. Nadie los ve y sin embargo todos saben que caminan, respiran y nos hablan. Son imposibles de distinguir, excepto, cuando deciden que es el momento indicado de hacerlo.
Todos los eufenuces tienen algo místico. Son criaturas que se muestran en el momento menos pensado, de la manera más disimulada posible. Un amigo, un enemigo, un conocido o un desconocido. Jamás se sabe donde y cuando se van a aparecer. Sin embargo, si uno abre bien los ojos y se mantiene muy atento, quizás llegue a reconocer el momento exacto en que ellos hacen lo que mejor saben hacer, dar una oportunidad única.
Los eufenuces no son de este mundo. Son esa oportunidad menos pensada, la mano amiga, la respuesta necesaria en el momento justo. Son los mensajeros de la suerte y la bocanada de aire en tiempos de oscuridad. Cuando uno dice que el tren pasa una sola vez en la vida entonces esta esperando encontrarse con un eufenuz (si es que lo hizo y no lo reconoció).
Ellos se acercarán y ofrecerán, de la manera más extraña, una posibilidad única, dirían las fábulas, una chance mágica. Reconocerlo y aprovecharlo depende de uno mismo.
La clave es estar siempre abierto a vivir algo nuevo.
9 comentarios:
¡Yo soy tu eufenuz!
Me imaginé a un lobo mezclado con avestruz, no me preguntes. Ando con la imaginación un toque atrofiada.
Esta muy bien!
Ah y me olvidaba, me encanta el banner! Sí, totalmente aprobado.
Creo que sos la única que se fija en los Bienvenidos.
Me hiciste acordar a Cortázar, en Historias de Cronopios y de Famas.
No sé porqué.
Interesante, interesante esto de los eufenuces. No los conocía por el nombre! =P
(te dejé un afiche que, por cierto, no tiene nada que ver con la estética de este blog, jaja... tómalo o déjalo!)
Saludos!
Vos escribias La tradicion de los Valientes? Digo porque busque que era un eufenuz y me salio esa pagina =)
Si, y no es la tradición, es LA TRAICIÓN!!!!!
Era un blog que abrí hace mil años atrás para subir cuentos pero murió una vez que arranque con este, al final aca subi mil cosas mas. Igual este de eufenuces es un refrito, si te fijas tiene algunas correcciones con el original que esta en La Traicion de Los Valientes.
Ese blog debería cerrarlo, esta muerto ya.
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