viernes, 23 de septiembre de 2011

Estamos en guerra. Hoy, lamentablemente para los hombres que defendemos nuestra querida y amada tierra, nos ha despertado el furioso tronar de las campanas de batalla. Nos hemos visto forzados a abandonar nuestras camas, a nuestras mujeres y a nuestros hijos en pos de brindarles una seguridad que les prometimos desde el primer día en que juramos defender nuestros ideales y valores con nuestro cuerpo y corazón. Muchos no volverán y otros cuantos sufrirán la tortura del enemigo. Pero deben saber, que aquellos que tomemos prisioneros sentirán el filo de nuestra venganza y retornarán a sus hogares solamente allí en el infierno donde corresponde y donde, de ser necesario, los perseguiremos cueste lo que cueste.

Recuerden este día, hombres y mujeres de mi pueblo, ya que nunca nada volverá a ser igual, enseñadles a los pequeños del futuro, lo que fuimos y lo que aspiramos a ser, ellos contarán nuestra historia, ellos vivirán por nosotros, sus héroes.

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