lunes, 12 de septiembre de 2011

La Casta De Idris

Idris tuvo cuatro hijos, dos de ellos mellizos, un varón y una mujer que falleció al segundo mes por la peste que trajeron los barcos del mar de Jerón. De los tres que quedaron, el bello Dumas le ganaba en dos años al valiente Balzac, menor también que la hermana de sangre del primero y fiel reflejo de sus cabellos grises pero de ojos de color verde en vez de azules. Ella se llamaba Uruthiel pero le decían Sulihet como la Estrella de Oriente y compartía la primogenie con Dumas a pesar de haber nacido unos minutos mas tarde.

Ellos eran la gloria de Idris y los mantuvo en la mas alta estima en lo que duró su reinado de paz y descanso, sucumbiendo al tiempo por una enfermedad de la sangre que mas tarde se descubriría fuera producto de una maldición y no del curso y destino de la vida.

La edad dorada se recuerda a lo largo de unos pocos años y termina cuando Sulieth fuera tomada prisionera por Ashazkar en nombre de los Santos quienes reclamaban las tierras altas de aquel lado del mundo donde nacía el Sol, quitadas de sus manos centurias atrás en los días de los Héroes del Cielo. Y así fue como Dumas y Balzac levantaron un ejercito de inmensas proporciones y cabalgaron con coraje y esperanza pero con mensajes de justa venganza. 

En esa guerra Dumas se enfrentó en duelo con Ashazkar y fue herido de muerte antes de darle derrota a su oponente. Pobre Balzac, quien engañado por la trampa de su enemigo tuvo que decidir entre la vida de Uruthiel o la de su querido hermano, decidiendo por este último y llorando a su melliza. Ambos regresaron de vuelta a casa, ella sin embargo se perdió en el vació de tales memorias que inlcuso hoy algunos intentan no recordar. 

El bello Dumas jamás le perdonaría a Balzac que haya dejado morir a su hermana en tierras lejanas e impuras, y antes de castigarlo con la muerte prefirió desterrarlo para siempre de la herencia de Idris, sus tierras y leyendas sin retorno nunca jamás para el resto de la eternidad.

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