lunes, 19 de septiembre de 2011

Pasajera

Allí, al costado del andén, una mujer esperaba maleta en mano y abrigo hasta el cuello, en silencio y paz absoluta. Miraba las copas de los árboles, las hojas de color marrón y amarillo que se juntaban entre las vías del tren, el viejo reloj de agujas que marcaban celosamente el paso del tiempo controlando la furiosa y desordenada llegada de sus hijos a la terminal. A cada grito de la campana, las miles de hormigas corrían trepando a los vagones, arrastrando equipajes e hijos, problemas y reclamos. Cuantas vidas de acá para allá, con sus historias, cuantas anécdotas y leyendas que jamás verán la luz del día, asesinadas en el anonimato del hombre común.

Mirando, con los brazos dentro de los bolsillos, ahora sentada en un banco de plaza al costado de una máquina de refrescos, la pequeña dama seguía aguardando por ese tren que la sacaría de aquel sufrido lugar. No fueron vacaciones, tampoco un viaje de trabajo. No llegó hasta allí visitando familiares, mucho menos buscando respuestas. Sus rulos caían suaves por debajo de la boina, su sonrisa escondía mas que alegría, casi triste diría yo, pero ciertamente pasajera, de eso no había dudas.

Sonó la bocina, el tren de las tres catorce en cinco minutos por anden uno. Tomó su cartera, controló su pasaje y esperó en profundo silencio. Ella era transparente, delicada y llena de dolor. Sin embargo en su pena había salvación, la misma que siente al abordar el ultimo tramo de la vuelta a casa. Ella representaba la última lágrima de una época oscura, esperando un ultimo tren sin destino, en una ciudad sin nombre.

4 comentarios:

Nada más importa dijo...

Vuelvo a repetirte lo que te dije en uno de tus anteriores escritos:
Te conozco, (digamoslo de esta manera), escribiendo de varias formas y estilos diferentes, lo cual está muy bueno.
Pero éste estilo, (el de este escrito), es el que más me gusta.
Y en mi humilde opinión, creo también, que es el que mejor te queda.

Me gustó mucho el texto.
Y, como vengo teniendo un mal momento, me hizo llorar un poquito.

Tom dijo...

Muchas veces me pasa de leer cosas en otros blogs y eso me da ideas para escribir en el mio. El que lei hoy en el tuyo me dió para este, la mujer cabizbaja mirando al suelo, triste.

En fin, se me ocurrió escribir este, la ultima lagrima esperando en el anden.

Pero parece que no fue la ultima!!!!

Nada más importa dijo...

Entonces nos ha pasado algo parecido.
Hace rato estuve dando vueltas por un blog de mi escritorio, y me inspiró a escribir lo que subí hace un ratito, (luego del de la mujer al que vos te referís).
Creo que la diferencia es que lo que inspiró en mí, es algo real, en cambio vos, te inspiraste para dar vida a una historia.
En algún punto coincidimos.

Todo un orgullo que algo que escribí, inspire a otra persona.


Y cro que nunca se derrama una última lágrima

Nada más importa dijo...

jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

me muero de la risa con el texto nuevo de la derecha!